Los habitantes de las veredas San Antonio y Capotes de los municipios de Viotá y Apulo, respectivamente, quienes debían mojarse o valerse de puentes improvisados para cruzar el rio, poniendo en riesgo su integridad física, son los beneficiadas.


Más de 30 familias de la provincia del Tequendama se benefician de la recuperación del puente peatonal sobre el río Calandaima, que comunica a los municipios de Viotá y Apulo.

Las obras de instalación, mantenimiento y rehabilitación de este accesp peatonal de 55 metros, que comunica las veredas San Antonio (Viotá) y Capotes (Apulo), fueron realizadas de manera coordinada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el programa Puentes de la Esperanza y la Gobernación de Cundinamarca, con el apoyo del Instituto de Infraestructura y Concesiones (ICCU). Este último implementó un sistema de pilotes y una rampa de acceso para apoyar el pórtico del margen izquierdo, mientras que el resto de la estructura y montaje fueron asumidos por el equipo técnico de la UNGRD.

La vía peatonal fue afectada por la creciente súbita del río Calandaima, durante la temporada invernal del año 2013, la cual provocó el desplome de la estructura y dejó incomunicadas a las familias del sector.