En pleno centro de Soacha, botadero de basura perjudica a comunidad de tres barrios

A la pésima imagen del municipio por la negligencia de las diferentes administraciones municipales, se suma la falta de cultura y sentido de pertenencia de sus pobladores. Un ejemplo concreto es lo ocurrido en el lote conocido antiguamente como el campo de la “Madre Eloísa”: escombros, basura y desechos son el común denominador.


Para los habitantes de la Unión, cada vez pareciera más difícil generar actos que eviten la decadencia de un lote vecino al sector, el cual durante años ha sido el sitio preferido por carreteros y personas del mismo barrio, e incluso de otras comunas, para depositar desechos, escombros y toda clase de desperdicios, de tal manera que ahora el espacio se asemeja a un basurero.

A pesar de su ubicación, la cual debería sumar importancia para promover el cuidado del sitio, ya que está sobre la histórica vía férrea de Soacha, al lado de un olvidado puente construido en 1889, frente a la zona que acoge las únicas instituciones universitarias del municipio y de estar rodeado por tres modernas urbanizaciones, dicho lugar se ha convertido en el dolor de cabeza de todos los que lo rodean, puesto que gracias a su condición se convirtió en el que posiblemente puede ser el foco de delincuencia más grande la Comuna dos.

“El problema no perjudica solo a nuestro barrio, pues está directamente relacionado con el barrio Minnesota y la urbanización Parque de las Flores, ya que tanto residentes como jóvenes estudiantes y vehículos, deben usar el botadero como paso obligado para dirigirse a sus hogares. La mayoría de estas personas generalmente lo usan pasadas las 6 de la tarde, razón por la que además del aspecto del sitio, se ha convertido en un fuerte foco de delincuencia que está causando cada vez más perjuicios a nuestro sector”, recalcó Rafael Peñaloza, Presidente de Junta de Acción Comunal de La Unión.

Por el alto flujo de estudiantes durante la noche, además de causar aumento de la delincuencia, el lote también se ha prestado en más de una ocasión para intentos de violación; así mismo la falta de iluminación facilita a los delincuentes cometer sus fechorías, al tiempo que carreteros y parte de la comunidad aprovechan para arrojar desechos durante las noches.

“En las ocasiones que hemos tratado de realizar gestión ante la administración municipal para hacer la recuperación del lote, en primer lugar nos dicen que al ser una propiedad privada, que pertenece a Colmena, no es posible intervenir o retirar los escombros y desechos. Nos hemos esforzado por mediar con la comunidad para que generemos un cambio importante sobre el sitio, sin embargo los esfuerzos han resultado en vano”, destacó Alberto Romero, edil de la Comuna dos.

Además del decadente aspecto que el lote da a los diferentes sitios que lo rodean, también se ha convertido en un problema de salud para los habitantes de La Unión, quienes argumentan que antes de que el espacio empezara a ser llenado con escombros y basura, los residentes más cercanos nunca habían tenido problemas de plagas, pese a su cercanía con el río Soacha, pero una vez la cantidad de residuos empezó a ser considerable, empezó la proliferación de roedores e insectos.

“Hasta hace cinco años en mi casa nunca habíamos sufrido por plagas, pero ahora, además de tener que vivir cerca del basurero del municipio, debemos soportar que en repetidas ocasiones nos encontremos con ratas e insectos grandes. A veces arrojan desechos que tienen olores muy fuertes y que tenemos que aguantar durante días, lo preocupante es que no sabemos qué tan peligrosos puedan llegar a ser”, expresó María Méndez, residente cercana al lote abandonado.

Finalmente, la comunidad reitera que el espacio debería adquirir importancia, ya que tanto a la cantidad como a la diversidad de población que perjudica, son aspectos que deberían ser tomados en cuenta para llevar a cabo una recuperación del lote que cada día perjudica más, tanto la imagen como la percepción de seguridad de la Comuna 2.

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