Para los jóvenes de Quintas de la Laguna tercer sector, moverse solos por las calles del barrio se ha convertido en un dolor de cabeza debido a la presencia de un grupo de delincuentes que se aprovechan cuando los menores salen sin compañía, hecho que se ha convertido en el pan de cada día para los adolescentes.


Desde principios de año la comunidad de Quintas de la Laguna está alarmada por la presencia de estos delincuentes dedicados a amedrentar a los jóvenes con el fin de quitarles sus pertenencias y el dinero que poseen; aseguran que ya no se pueden movilizar por los espacios públicos con tranquilidad.

“Los muchachos ya no pueden salir tranquilos porque pareciera que tuviesen que pagar vacuna para poder salir de sus casas y dirigirse a otros lados. Están cansados de tener que darles dinero constantemente a los delincuentes. El mayor problema es que hacen el mismo daño a una persona varias veces e incluso la identifican y cogen de costumbre pedirle plata”, manifestó un habitante del sector, quien prefirió reservar su identidad.

Cualquier hora del día es apropiada para que los delincuentes se aprovechen de los más jóvenes y les pidan constantemente dinero; tanto estudiantes de colegios aledaños como universitarios se han visto afectados por el comportamiento de los vándalos.

“Después de que le piden dinero a uno por primera vez continúan haciéndolo, incluso empiezan a hacerle seguimiento a las personas y llegan a saber en qué horarios es que están regresando o saliendo de sus hogares para pedirle, y cuando uno no les da adoptan posturas violentas e incluso incurren en la amenaza”, detalló Joel, como prefirió llamarse el joven afectado.

Para los padres de familia la seguridad de sus hijos es una preocupación constante, ya que tienen en cuenta que la presencia de los delincuentes es frecuente y que además conocen los horarios de entrada y salida al barrio de algunas personas, razón por la que manifiestan estar cansados de la falta de efectividad y acción de las autoridades.

“En el sector más vulnerado por esta situación se supone que hay una cámara de seguridad instalada, pero una vez fuimos a indagar sobre su estado en la estación de policía y nos aseguraron que desde hace cuatro meses no servía. ¿Qué clase de seguridad nos pueden ofrecer si no pueden estar al tanto de lo que pasa en la cuadra y de identificar a quienes nos hacen daño?”, manifestó Martha Ávila, residente del sector.

Según la comunidad, tienen identificados a dos personajes que se encargan de amedrentar a los jóvenes la mayor parte del tiempo. Así mismo aseguran que están dispuestos a hacer las acciones correspondientes mediante la vía legal ante las autoridades para lograr solucionar el problema que no deja tranquilos a los jóvenes estudiantes que deben soportar a diario el acoso por parte de los delincuentes.