A ocho días de su legalización, los habitantes de Villa Mercedes sufren en carne propia las dificultades por la falta de un sistema de acueducto y alcantarillado que les permita disfrutar del servicio de agua potable, el cual les ha sido esquivo por muchos años.


Sin duda alguna, uno de los mayores logros obtenidos hasta ahora por la Alcaldía municipal ha sido la legalización de buena parte de los barrios de la comuna cuatro, pero ahora los esfuerzos se deben centrar en el suministro de los servicios públicos básicos, los cuales forman parte de los compromisos que el mandatario de los soachunos, Juan Carlos Nemocón, adquirió con la población de esta zona, específicamente con los habitantes de barrios como Luis Carlos Galán, Villa Mercedes y La Meseta, entre otros.

Mientras se inician las actividades por parte de la administración municipal en articulación con las empresas prestadoras de servicios públicos, los pobladores de Villa Mercedes sufren por el transporte y la distribución correcta del agua. Para ello y a lo largo de todos estos años, se han visto en la necesidad de ingeniar sistemas que permitan asegurar al menos un poco del líquido vital para las ciento de familias que residen allí.

Uno de esos sistemas es el que se utiliza por medio de mangueras aéreas, esto quiere decir que se encuentran colgadas en los postes como si fueran cables de luz. Además, por este servicio, los habitantes pagan un valor de $7.000 mensuales, los cuales representan una hora y quince minutos de tiempo para que el agua llegue a sus hogares cada tercer día.

“Voy para ocho años en este proyecto y trabajo como empleado, yo echo el agua un día de por medio: Un día en Villa mercedes y al otro día en La Meseta, y así sucesivamente, además por cada manzana, el agua dura hora y quince minutos saliendo, es decir, cuando se pasa este tiempo, suspendo el agua a un lado y la paso a la otra manzana “, dice Javier Rada, fontanero encargado de regular el agua hacia la comunidad.

De igual forma explicó que el dinero recaudado se utiliza para el mantenimiento de las mangueras y la motobomba, que en ocasiones “saca la mano” y hay que repararla cada tres o cuatro meses; de ese dinero también sale el sueldo que el señor Javier gana, gracias a su labor como fontanero. Por otra parte, según lo manifestado por él, el agua potable es traída desde el sector del Arroyo y Villa Sandra, proveniente de Bogotá en una tubería de catorce pulgadas.

Mientras tanto, las personas que se benefician de este servicio esperan ansiosas que la administración municipal comience con las gestiones para que el agua potable llegue de manera constante con el fin de que sea una realidad y no un espejismo, teniendo en cuenta que durante los 25 años que han transcurrido desde que se fundó el barrio, el agua ha sido una ilusión que aparece cada tercer día durante un poco más de un hora.

“Esperemos que con la entrada en vigencia de la legalización por fin se vean los resultados que tanto se nos han prometido, no solo con el agua, sino con los parques, el alcantarillado y los demás servicios públicos, para que mejoren nuestras vidas, pero sobre todo las de nuestros hijos” , afirmó Jacqueline Vergara, habitante de Villa mercedes II sector.

“Ya se dio el paso más grande, ahora sí se pueden invertir recursos aquí, tanto en servicios como en malla vial que, como se puede dar cuenta, se encuentra deteriorada, de hecho ni existe malla vial, sólo son las piedras que se colocaron hace unos años, pero que ya están para cambiar por algo de pavimento, es nuestra ilusión como comunidad”, concluyó Fernando Quintero.