Sin duda alguna son muchas las cosas positivas que tiene Soacha, más allá del caos en la movilidad, la inseguridad, la invasión del espacio público y otros temas que día a día preocupan a los ciudadanos. Una muestra de ello es la gran riqueza natural que hay en la Reserva Ecológica Aguas Vivas, un paraíso de flora y fauna que fue visitado por Periodismo Público.com.


Aguas Vivas se encuentra ubicada en la vereda Hungría del corregimiento uno de Soacha, es una zona de subpáramo que cuenta con una amplia variedad de flora dentro de su espacio, y que además tiene como una de sus principales características, el nacimiento del Río Soacha. Precisamente, es en el nacimiento del río donde se puede ver el agua cristalina y pura que tiene este afluente (y que se puede beber), antes de que se encuentre con toda la contaminación que empieza en la vereda Fusungá, en donde se arrojan sustancias y desperdicios por parte de las empresas ubicadas en esta parte del corregimiento, sin dejar atrás lo que sucede más abajo cuando pasa por las comunas seis y dos.

De acuerdo a lo anterior, por iniciativa del Comité de Control Ambiental de Soacha, ayer se realizó un recorrido por este paradisiaco lugar, cuyo objetivo fue conocer la riqueza natural de dicho espacio y socializar el trabajo que desde el año pasado viene realizando el comité en ese sitio. El encuentro fue la oportunidad para que cerca de 40 personas de Soacha, que están interesadas en trabajar por el cuidado y la preservación del medio ambiente, se reunieran para compartir y descubrir la importancia que Aguas Vivas tiene para el patrimonio ecológico de la ciudad, además de realizar una interesante actividad de esparcimiento, llena ‘naturaleza viva’.

El recorrido comenzó sobre las 9:00 am en la Plaza principal de Soacha, allí se concentró el grupo de personas que aceptó la invitación hecha por el comité, para conocer esa cara oculta y desconocida del municipio, pues algunas de esas personas desconocían la existencia de Aguas Vivas, incluso la del corregimiento uno.

Luego de un viaje de aproximadamente una hora con quince minutos, en el que se pudo observar toda la magnitud de las veredas del corregimiento, se hizo el arribo a Aguas Vivas. El entusiasmo era el común denominador de todos los visitantes, quienes con gran alegría y ganas de conocer las maravillas naturales de Soacha comenzaron su ascenso para llegar a la famosa ‘Cueva del Indio’, el mítico sitio que es un ícono del patrimonio arqueológico de Soacha.

A lo largo de la caminata, todos los visitantes pudieron ver de cerca el nacimiento del Río Soacha, incluso muchos de ellos bebieron de sus aguas, demostrando así que aunque casi todo su cauce está completamente contaminado, allí sí hay agua pura y apta para el consumo humano. Las caídas, las embarradas y las dificultades del ascenso, no fueron ningún obstáculo que impidiera el avance de los caminantes, pues el clima y las ganas de conocer un poco más, fueron las principales motivaciones para que ellos siguieran adelante.

Pero aunque no todos lograron llegar a la meta final, y se quedaron sin conocer la famosa Cueva del Indio (entre ellos el equipo de este medio), lo importante fue que una vez más se encontró un nuevo motivo para creer en Soacha y sentirse orgulloso de lo que ofrece esta ‘patria chica’, más allá de las complejas y profundas problemáticas que afectan a su ciudadanía, y la desesperanza que por momentos pareciera invadir las mentes de todos los soachunos. Lo más importante fue haber conocido, o mejor dicho, reconocido esa parte de Soacha que aún es inexplorada, que sigue siendo ‘virgen’ para muchos y que sin miedo a exagerar, es uno de los más grandes orgullos que deben tener todos los que habitan esta tierra.

La jornada ecológica, turística y ambiental, terminó con un sancocho comunitario que realizaron y compartieron los participantes de la caminata.