Como una historia de nunca acabar califican los residentes de Nuevo Compartir el arrojo continuo de escombros en el potrero que colinda con conjuntos residenciales como Catalina Muñoz y la institución Educativa Nuevo Compartir, además exigen mayor acompañamiento de la administración municipal en el sector para que se defina qué tipo de terreno es el que se encuentra allí.


Mucha paciencia es la que deben tener los vecinos de Nuevo Compartir con las personas (en su mayoría jóvenes) que al no tener otra labor más que hacer para obtener dinero, deciden aceptar los ofrecimientos de vecinos inconscientes que los envían a botar toda clase de escombros para deshacerse de ellos de manera simple y no tener que pagar los $10.000 que cobra Aseo Internacional por recoger un metro cuadrado de dicho material.

“De este lado tenemos el problema de la disposición de escombros viéndose también perjudicada la gente del colegio, dado que por ahí tienen que pasar los niños que viven en la parte de Quintas de Santa Ana y estudian ahí, lo otro es la presencia de mucho indigente y habitante de calle porque se les presta el espacio para estar ahí, igual que los consumidores de sustancias psicoactivas”, manifestó Juan Carlos Beltrán, joven habitante de Nuevo Compartir.

“La comunidad ya no interviene porque se ven maltratados por las personas que llevan los escombros, los cuales son muchachos precisamente que no tienen ninguna labor productiva que realizar, reciben $1.000 o $2.000 y van y botan los escombros allá sin que les importe el daño que estén haciendo dentro del campo deportivo ni en la parte externa de la cancha”, reclamó María Paulina Cerón, habitante de la zona afectada.

Según Gloria Castiblanco, Presidente de la Junta de Acción Comunal de Nuevo Compartir, la única empresa que se ha preocupado por colaborarle a la comunidad ha sido Aseo Internacional, ya que se han hecho jornadas de limpieza en donde al principio algunos habitantes participaban, pero al ver que el mismo día de la actividad nuevamente habían escombros unas horas después, se aburrieron y se desanimaron, optando por no participar más en estas iniciativas.

“Este problema ha venido en aumento, hemos tenido varias visitas de Aseo Internacional y de la misma CAR. Ahora, aquí han venido distintas dependencias de la administración a identificar esa parte pero no se sabe si es un humedal o si por el contrario es un depósito de aguas negras que se acumulan”, expresó la líder comunal en relación al estado actual del terreno en cuestión.

Los habitantes piden urgentemente el apoyo de la administración municipal para que este territorio sea analizado y no se siga convirtiendo en un depósito de escombros, foco de inseguridad, contaminación y proliferación de enfermedades, cosa que ocurre por ejemplo cada vez que llueve, y más si se tiene en cuenta que esta es una de las pocas rutas de acceso que tienen los alumnos de la Institución Educativa Nuevo Compartir para acceder al plantel.