Hace apenas unos días, cuando con mi familia preparábamos el regreso de la ciudad que habitamos por cerca de cuatro años, a la que fue nuestra residencia cuando llegamos al continente europeo, hacía reminiscencias de mi niñez y juventud, recordando aquello que por entonces, se decía de mi tierra natal, especialmente cuando nuestros padres expresaban una verdad de puño, señalando que Soacha era una remanso de paz, y sin ningún temor se podía dormir con las puertas abiertas, sin que nada ocurriera, porque se vigilaba durante toda las noches por la Policía Municipal, portando un pito que el agente de turno hacía sonar, cada cinco o diez minutos, anunciando su presencia a los “maleantes” que nunca aparecieron y, desde luego, jamás nada anormal se presentó.


Recordé, además, que la última visita a mi terruño fue hace año y medio aproximadamente, y que durante mi estadía de dos meses en Bogotá, fui a Soacha durante 45 días, llegando hacia las 10 de la mañana y regresando a las cuatro de la tarde a la capital, porque después de esa hora, como dicen allí, “peligra la vida del artista”. Y durante ese tiempo, en compañía de un amigo nos dimos a recorrer el antiguo y nuevo Municipio, y principalmente a comprobar la existencia física de la Policía, su presencia en las calles y qué fines especiales desempeñaban por allí. Para ser honesto, debo aclarar que en los días sábados y domingos, no anduve por allí.

Como antes lo señalé en una crónica, en este mismo periódico, solo un Policía vi en la calle 13 con carrera 8ª, vigilando unas bicicletas, y entonces, concluí cuál era el origen de la violencia, los atracos y toda clase de delitos que allí se comenten a cualquier hora, y también la razón de la impunidad que ha hecho carrera por mi tierra. Y me preguntaba qué hacen, entonces, el Alcalde, sus Inspectores de Policía y la Policía misma, y cuáles serían, por esa época electoral, los programas de los candidatos a la Alcaldía y Concejo, y qué dirían de la manera de acabar con la inseguridad y los delitos que se comenten cada día. Y recordaba entonces al periodista Fernando Vallespín cuando decía, con mucha razón, que “hoy los políticos para triunfar, casi tienen que aparentar que no lo son, una idea que seducirá al mismo Maquiavelo. La desconfianza en la política actual ha provocado que acabemos al buen político con el que es capaz de no parecer de su gremio sin caer en el populismo”.

Y, así, mi estadía en Soacha me permitió ver parte de la campaña para elegir Concejo y Alcalde, y hasta voté en tales elecciones. En la instalación, cuando ya había viajado, supe por este periódico que el alcalde elegido, el señor Nemocón, prometió en la instalación del Cabildo que “…………..la administración impactará en la calidad de vida de los ciudadanos a través del mejoramiento considerable del saneamiento básico y agua potable para la comunidad y el aumento del pie de fuerza……..” Pero dijo muy poco de la inseguridad que asfixia a Soacha y de la labor cumplida por el Comandante de la Policía, que solo se dedicó, hasta la llegada de su reemplazo, a señalar que era necesario “integrar el trinomio perfecto para la seguridad: Administración Municipal, Policía Nacional y comunidad, a fin de enfrentar los problemas.” Magnífica tesis para no hacer nada, probado esto ahora con la presencia del nuevo Comandante que, en poco tiempo ha hecho mucho por la tranquilidad y seguridad de las gentes soachunas.

Es que la violencia, los atracos y la venta de drogas a cualquier hora del día o de la noche ha hecho carrera en Soacha, a más de que, con el nacimiento de las disposiciones legales que crearon la elección popular de alcaldes y las nuevas funciones que la normas les señaló, se les alargaron las uñas, como coloquialmente se dice,, a muchos de ellos, y en Soacha para poder cortárselas fueron a la cárcel condenados por diferentes delitos, dos de ellos, que ya pagaron sus penas.

Pero con eso no terminó todo y así lo dio a conocer este periódico, cuando El Tiempo en su edición del 15 de noviembre de 2.010 señalaba: “El Juez 1º Penal del Circuito de Soacha impuso detención domiciliaria al alcalde José E. Martínez por supuesto delitos de peculado, destrucción de documento público y celebración de contratos sin cumplir los requisitos legales, en decisión de segunda instancia a solicitud de un Fiscal de la Unidad Nacional Anticorrupción.
Esto por encontrar irregularidades en la celebración, durante 2.008 de dos contratos por un total de $34’ 800.000.oo para asesorías y consultorías de empalme con la anterior administración”.
Se dice además, allí, que “el alcalde tiene 35 investigaciones en la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía y que el mismo, Juzgado dictó medida de aseguramiento contra Amparo Tristancho Cediel, quien era Secretaria General del Municipio, por los delitos de falsedad material en documento público, contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado a favor de terceros.”

En comunicación del alcalde sindicado, se decía que “no comparte la sorpresivas decisión judicial que ordenó la suspensión Temporal del cargo y la detención en su residencia…………que demostrará su total inocencia porque las acusaciones corresponden a una “despiadada persecución política, y que por los mismos hechos fue absuelto por la Procuraduría.”

Pero aquí no termina todo, apreciados lectores. En mi columna de este periódico el 12 de mayo del año anterior, se decía: “Hace muy pocos días la Contraloría Municipal, remitió al alcalde señor Nemocón, una comunicación en la cual se le informaba de la existencia de una suma multimillonaria ,consignada en préstamo para el Municipio por el Alcalde Martínez Tarquino, que hoy representa un peligro para la economía de Soacha, porque no solamente no tiene visos de cancelación oportuna, sino que también y al parecer, adeuda el pago de algunos intereses. Y como si fuera poco, en un parqueadero se encuentra una maquinaria, comprada también por el ex alcalde que pese a su alto valor millonario, permanece en algún lote de la zona urbana, en absoluto abandono, sin que se emplee para buscar el mejoramiento del Municipio, ante la necesidad que requieren muchos o casi todos los Barrios Municipales.”

Y aquí hay que preguntar, nuevamente: Qué ha pasado? Se recuperó el dinero descubierto por la Contraloría Municipal? En qué se invirtió? Se pagaron los intereses? Y la maquinaria abandonada qué? Se viene usando en la reparación de las calles, totalmente destruidas?

Y qué ha pasado con el famoso Festival del Sol y de la Luna? Acaso con la destitución del Director de Cultura de la Secretaría de Educación se arregló todo? Es que para la Administración Municipal
$357‘’756.500.oo no significan nada? Es que con la destitución del funcionario se arregló todo, y el Secretario de Educación Juan Miguel Méndez Molano, tan acostumbrado a decir mentiras y a escribirlas para justificar lo injustificable, se fue de rositas? Es que acaso, desde hace mucho tiempo por sus actuaciones, no debiera estar por fuera de la Administración Municipal? O está esperando este año llevar a cabo, tales festejos? El dinero no se tira. Se debe emplear para la cultura, como se indica en el Presupuesto y para hacer obras bien acabadas que no pongan en peligro la vida de los estudiantes.

Y qué dice la Administración Municipal del escándalo del IMRDS donde los dineros se han gastado por montones escandalosamente, sin el lleno de las formalidades legales, como ha encontrado la Contraloría Municipal y hasta dos de sus Directores no entregaron sus cargos, con arreglo a la Ley, se hicieron gastos de licores, transporte, comida y paseos con cargo a la Entidad, y se auxilian con
millones de pesos a Clubes deportivos que carecen de Personería Jurídica y los funcionarios no han cumplido con las funciones y fines que dieron lugar a la creación de la Entidad.

Es que la Contraloría ha dicho que no encontró acta de entrega de la gestión realizada por el Director que sale y el que entra, y que el Órgano de control interno lo haya exigido. Que solo aparece un «acta de entrega del cargo» suscrita por el saliente Luis Albeiro Cifuentes y la entrada de Luis Alberto Castañeda el 29 de julio de 2.011. Acta en la que se relacionan informes no aportados por el Instituto- Es decir, todo manga por hombro. Y del dinero qué? En su oportunidad lo señalará la Contraloría. Y el Alcalde qué? Bien, muchas gracias.

Y qué nos podrá contar el señor Alcalde de los diez mil millones de pesos que debe pagar el Municipio a los antiguos propietarios de un barrio, cuyas casas se vinieron al piso por deficiencias achacables a la Administración?

Esto puede ser consecuencia de la corrupción desarrollada por intermediarios que conseguían las licencias de construcción mediante el pago de $50.000, hecho denunciado por un señor de nombre Carlos, encargado de la Urbanización El Sol, que denunció a través del periódico El Tiempo, lo que este servidor lo dio a conocer a través de los micrófonos de Rumbo Estéreo, en su oportunidad.

Es que la corrupción no ha escampado, estimados lectores. Recuerden que no hace mucho tiempo, pues fue en la presente administración Municipal, el Alcalde, señor Nemocón, destituyó al Secretario de Hacienda, cuando descubrió que tenía un dinero del Municipio a término fijo en un Banco local ,y que cobrada los intereses y los guardaba, no precisamente para depositarlos en la Tesorería Municipal.

Con todo lo expuesto en esta nota, es usted, apreciado lector, quien debe analizar y deducir según su leal saber y entender, si existe corrupción a nivel municipal y emitir su opinión y conceptos al respecto.

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