El Tribunal Administrativo de Cundinamarca suspendió la decisión disciplinaria tomada por la Procuraduría Delegada para la Economía y la Hacienda Pública hace siete meses, por considerar que se le violó el debido proceso al rector del alma máter, Adolfo Polo Solano.


El fallo de la Procuraduría Delegada se tomó por no incorporar en el presupuesto del año 2012 de la universidad los recursos del convenio interadministrativo con el Instituto de Desarrollo del Meta. En esta misma decisión, que se produjo en segunda instancia, el Ministerio Público había absuelto a Polo de dos cargos más y le redujo la sanción de 11 años de inhabilidad a 12 meses de suspensión.

Si bien es cierto se trata de una decisión transitoria, mientras se pronuncia de fondo, el Tribunal advierte que Polo solo fue ejecutor de la decisión del Consejo Superior. “Si bien (el rector) asiste a las sesiones del Consejo Superior de la universidad, solamente tiene voz pero no voto, vale decir, no adopta decisiones”.

En el texto del fallo, la Sección Segunda del Tribunal destaca que, antes de la aprobación del presupuesto, el directivo había solicitado el concepto a la Contraloría General “sobre cuál era el procedimiento administrativo a desarrollar”.

Ese concepto indica que “los recursos provenientes por convenios suscritos por la universidad (…) no se deben incluir dentro del presupuesto, por cuanto pertenecen a un tercero y su control lo debe llevar extrapresupuestalmente”.

En el caso que llevó a la sanción de Polo, el presupuesto fue aprobado con un anexo llamado Fondo Especial de Extensión y Proyectos, el cual corresponde a los recursos del convenio con el Meta. Esa decisión fue demandada por la Contraloría Departamental.

Casualmente, detrás de los recursos del convenio con el Meta estuvo el exconcejal de Bogotá Hipólito Moreno, condenado por el ‘carrusel’ de contratos en Bogotá. En dos grabaciones, reveladas en su momento por el diario El Tiempo, Moreno se presentó ante Polo como supuesto “mensajero” del contralor departamental y le pidió “2.000 palitos” y la dirección de Convenios.

La Universidad de Cundinamarca tiene hoy cerca de 15.000 estudiantes y un presupuesto anual superior a 150.000 millones de pesos. Además, adelanta la construcción de sedes propias en Chía, Soacha, Girardot y Fusagasugá, las cuales, según conoció este diario, se vieron afectadas con la suspensión del rector.

Mientras Polo cumplía la suspensión, según conoció este diario, fueron despedidos cerca de 20 funcionarios, entre docentes y administrativos, caso por el cual el alma máter enfrenta una demanda. También fueron cambiados los estatutos y adelantado el proceso de elección del rector, que debía realizarse a finales de octubre, pero quedó para comienzos del mismo mes.

Tras la suspensión de Adolfo Polo, el secretario general de la universidad, Adriano Muñoz, ejerció como rector encargado.

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