Hoy hay que festejar el cumpleaños de Bogotá, una ciudad metropolitana, la Atenas de Sur América, la cenicienta de los últimos años en el tema de alcaldes que la han maltratado y detenido en su proceso de desarrollo. Su fiesta nos hace reflexionar sobre la importancia del área metropolitana y la inminente conexión de Soacha con la capital.


Sin lugar a dudas existe unión entre las dos ciudades simplemente por su cercanía, literalmente, Soacha y Bogotá ya están “pegadas” como siameses y es imposible coartar esa relación que inclusive crea dependencias entra ambas urbes. Los beneficios en temas macros: transporte, infraestructura, seguridad, recreación, por mencionar solo unos pocos, son recíprocos, no existen “pasaportes” para que los suachunos y/o Bogotanos se beneficien con alguna clase de excepción, todos somos: Suachunos-Bogotanos cuando de beneplácitos metropolitanos se trata.

Por tal razón, entonces, ¿por qué no volver pensar en un área metropolitana, de la que tanto se ha hablado, criticado e inclusive “temido” como si se tratara de una “expropiación” o venta de terreno?

Pensaría que entre los beneficios que mencioné anteriormente, unos logros con algún tipo de acuerdo metropolitano serían:

1- Compartiríamos el tema de inclusión social, los desplazados no serían solo de Soacha, sino que Bogotá incluiría “colectivamente” a todos estos compatriotas necesitados, que a la fecha solo Soacha, en su mayoría, beneficia y subsidia.
2- En el tema de Seguridad, no existiría las “fronteras invisibles” entre la policía, especialmente en las comunas que delimitan con Bogotá, la delincuencia sería una sola para atacar y los ciudadanos unos solos para proteger.
3- La educación podría pensarse en una solo, inclusive para los beneficios de las Universidades que están en Bogotá pero que también podrían llegar a Soacha, se imaginan más universidades en nuestro perímetro: Menos tiempo de desplazamiento, menos estrés…más rendimiento académico.
4- El tema de transporte y vías compartidas podría generar en soluciones accesibles para ambas ciudades: puente en el sector de pro tabaco, ampliación de la autopista etc. Serían soluciones, que si bien son macros, entre dos dirigentes serían más fáciles.

En fin, soñar no cuesta nada, pero ojo, soñar con lo pies sobre la tierra es viable, no es desproporcionado con una realidad que vivimos todos los días.

Por eso, feliz cumpleaños Bogotá, feliz cumpleaños vecina. La cual para mal o para bien, yo diría que más para bien, la tenemos cerquita, pegada a Soacha como el Hermano Mayor que ha sido, solo que con un Bautizo formal, podríamos pedirle no solo para ‘los dulces’, sino también para que entre juntos traigamos regalos de progreso y desarrollo a las ciudades mutuas.