Fin de una concesión histórica en una de las vías más importantes del país: estos son los cambios
La Agencia Nacional de Infraestructura confirmó que el corredor pasará a manos del Estado en 2026, luego de tres décadas bajo operación privada.
Luego de 30 años de operación bajo el modelo de concesión privada, la vía Medellín–Bogotá iniciará en 2026 un proceso de reversión que la dejará nuevamente en manos del Estado. La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) confirmó las fechas y explicó cómo será esta transición, que genera expectativa y preocupación entre usuarios y autoridades locales.
La concesión Desarrollo Vial del Oriente de Medellín (Devimed), una de las más antiguas del país, entrará oficialmente en su fase final a partir del 29 de enero de 2026 y culminará el 31 de julio del mismo año. Durante este periodo, el concesionario continuará a cargo de la operación, el mantenimiento del corredor y el recaudo en los peajes de Las Palmas y Copacabana, así como de los servicios de grúa y ambulancia para los usuarios de la vía.
Una vez finalizado el contrato, toda la infraestructura pasará a ser administrada por el Instituto Nacional de Vías (Invías), entidad que asumirá la operación del corredor que conecta a Medellín con Bogotá y atraviesa varios municipios del oriente antioqueño.
Un corredor clave para la región
Este megaproyecto cuenta con una extensión de 172,5 kilómetros y una inversión cercana a los $2,8 billones. En sus tres décadas de operación se construyeron segundas calzadas, túneles y se realizaron obras de rehabilitación y mejoramiento que han beneficiado a más de 450.000 habitantes de municipios como Guarne, Rionegro, Marinilla, Santuario, La Ceja y El Retiro.
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Además, con recursos excedentes de la concesión se ejecutaron obras complementarias en varios puntos del corredor y se dejaron proyectos en marcha que se desarrollarán durante 2026, como un viaducto en Marinilla y un intercambiador vial en Rionegro.
Dudas sobre el futuro de la vía
Pese a los anuncios oficiales, el paso de la vía a manos del Estado ha generado inquietud entre usuarios y líderes regionales, especialmente por la capacidad financiera y operativa de Invías para mantener el corredor en buenas condiciones. Algunos tramos que ya están bajo administración estatal presentan deterioro, baches y problemas de seguridad vial.
Desde el Gobierno Nacional se ha reiterado la decisión de no renovar grandes concesiones y avanzar en la reversión de estas infraestructuras, una política que ya se ha aplicado en otros corredores del país. Mientras tanto, la ANI aseguró que el proceso de entrega se hará de manera ordenada para garantizar la continuidad del servicio y la seguridad de quienes transitan por esta importante vía nacional.
Foto: ANI






