Una joven soachuna demuestra que el esfuerzo está por encima del dinero y a pesar de pertenecer a una familia humilde, hoy vive, estudia y juega fútbol en Estados Unidos.

De niña, Gineth vivía en el barrio Santa Viviana de Ciudad Bolívar, estudiaba de 6 a.m. a 12 del mediodía, y en las tardes iba a una fundación donde le daban clases gratis de danzas y fútbol de salón.

Proveniente de una familia humilde y trabajadora, llegó a vivir al municipio de Soacha cuando tenía doce años; cuenta con orgullo que su padre se desempeñaba como taxista, y su madre trabajaba en múltiples lugares como aseadora.

Dice que empezó a gustarle el fútbol por su hermano porque siempre lo veía jugar, y le decía que la dejara participar también a ella; pero a él no le gustaba que jugara con hombres porque sentía que debía protegerla, ya que ellos son bruscos y usan palabras que quizá podían hacerla sentir incómoda.  

Desde esa edad empezó a soñar con ser futbolista y con continuar sus estudios superiores. Esa era su motivación diaria, por eso a la edad de 13 años se iba todos los martes, jueves, sábados y domingos a entrenar con su hermano hasta la carrera 50 en Bogotá, en el barrio San Eusebio, de 4 a 6 de la tarde. Como nunca tuvo los recursos suficientes para entrenar tranquilamente, guardaba los dos mil pesos de las onces para ayudarse con los pasajes.

A la edad de 15 años empezó a entrenar con Ángeles Fútbol Club de Soacha, con los que fueron campeones de varios torneos. Gineth recuerda con cariño que para esa época recibió mucho apoyo de la profesora de este club.

 Luego pasó a jugar con Real Pasión y a formar parte de la selección Cundinamarca. Para Gineth era supremamente difícil avanzar en su lucha para ser futbolista. Tenía que gastar demasiado dinero en pasajes, ya que debía ir todos los días, de lunes a sábado, hasta Mosquera, Cundinamarca. Y para poder desplazarse hasta ese lugar debía invertir aproximadamente 12 mil pesos diarios en transporte, y aunque sus padres la apoyaban, no todos los días contaban con los recursos para colaborarle.

 Se sentía frustrada al ver que en ocasiones no podía llegar a los entrenamientos por no tener los recursos suficientes. Pensó muchas veces en desistir, pero sus ganas de salir adelante siempre fueron más fuertes, por eso gestionó una beca para estudiar en Estados Unidos; envió un video y allánotaron su talento y esfuerzo, y finalmente le dieron el incentivo al cien por ciento; hoy vive, estudia y juega fútbol en ese país.

Aunque es muy joven y lleva poco tiempo en Estados Unidos, el camino que Gineth ha recorrido para poder llegar a donde está hoy, no ha sido fácil. Por eso cuando mira hacia atrás y recuerda todos los momentos difíciles por los que ha pasado, se siente agradecida con Dios, por escuchar sus oraciones y darle la oportunidad de estar en ese lugar, la oportunidad de cambiar su vida y de ser un ejemplo para muchas personas que, como ella, están llenas de sueños, pero no tienen recursos.

 Con su voz entrecortada dice que “si uno tiene un sueño, pero no cuenta con los recursos, entonces debe esforzarse el doble, trabajar el doble, entrenar el doble, pero nunca dejar de soñar, porque el esfuerzo está por encima del dinero”, y así como ella pudo lograr cumplir su sueño y cambiar su entorno y su futuro, todo el que se esfuerce y no deje de creer, también podrá hacerlo sin importar de dónde provenga ni de la escasez que lo rodee.

Por Sary Tovar