Aunque no se ha establecido el monto, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, aseguró que los gastos estatales como vehículos, celulares, papelería, entre otros, deberán reducirse otro 10 %.


Pese a que desde diciembre del año pasado el Gobierno ya estaba contemplando poner en marcha el primer recorte fiscal para el 2016, la caída de los precios del petróleo durante el primer mes de este año –y que pusieron al barril Brent en un promedio de US$32– llenó de más motivos al ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, para emprender un ajuste más duro del que se había pensado al comienzo.

El jefe de las finanzas públicas dejó claro que el Gobierno tiene “un compromiso firme de cumplir las metas fiscales del 2015. Ante una nueva realidad petrolera, es necesario seguir apretando el cinturón”.

En línea con la política de austeridad que ha venido anunciando el Ejecutivo, y que en 2015 realizó recortes del orden de los $9 billones, Cárdenas manifestó que el Gobierno está estudiando de qué orden puede ser ese nuevo apretón (el monto se conocerá en las próximas semanas).

Hasta el momento, el Ministro tiene contemplado que se recortarán en otro 10 por ciento gastos estatales como viáticos para funcionarios del Gobierno, vehículos, celulares, papelería, viajes, entre otros. Y también, en las previsiones está congelar la nómina.

Sin embargo, Cárdenas explicó que “las personas que están empleadas en el Estado colombiano no se van a ver afectadas”. Agregó que el presidente Juan Manuel Santos pidió que los programas sociales y aquellos diseñados para promover el crecimiento económico no sean tocados por la decisión.

Recientemente, los representantes de las principales calificadoras de riesgo (como Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch Ratings) insistieron al jefe de las finanzas públicas que el Gobierno debe hacer un recorte para evitar que la nota crediticia actual del país se vea deteriorada.

Incluso, desde ya algunos expertos de las calificadoras advierten que si el recorte fiscal no está dentro de lo esperado podría llegarse a actuar con una reducción de la perspectiva de Colombia de estable a negativa.

“Estas medidas fiscales no son populares, pero son necesarias para que los inversionistas confíen en el país. Todo esto se hace para que los analistas, observadores y calificadoras vean muestras claras y contundentes del compromiso del Gobierno con la sostenibilidad fiscal”, aseguró el titular de la cartera de Hacienda.

Pero más allá de un nuevo recorte fiscal, las calificadoras están a la espera de que el Gobierno tome prontas decisiones en torno a la presentación de un proyecto de reforma tributaria ante el Congreso de la República. Si no se da ese paso se prevé que no solo se baje la nota a Colombia, sino que se encarezca su endeudamiento.

Finalmente, Cárdenas aseguró que en línea con la maniobra que se tiene contemplada, los inversionistas quieren ver que la deuda pública con la que cuenta Colombia es sostenible en el tiempo.

“La deuda neta, como porcentaje del PIB, aumentó entre el 2014 y el 2015 por cuenta de la devaluación. El 30 por ciento de los pasivos están en dólares. Pero con la Regla Fiscal el endeudamiento total deberá estabilizarse en 39 por ciento del PIB”, concluyó.

Fuente: Portafolio.com