Un unánime rechazo a lo sucedido ayer en Soacha fue lo que expresaron varios habitantes del municipio, quienes después de evidenciar el nefasto saldo de los disturbios protagonizados por decenas de personas intolerantes y desadaptadas, manifestaron su indignación y su solidaridad con todos aquellos que fueron objeto de los desmanes del día anterior.


Poco a poco, en el transcurso del día se ha ido recuperando el orden y la tranquilidad en la ciudad; tanto la Policía como el Ejército siguen custodiando las principales vías del municipio, pero más que nada los sitios en donde se concentraron los desórdenes. Los dueños de los locales comerciales y almacenes que fueron saqueados han estado recogiendo desde temprano lo que quedó de sus propiedades, tratando de organizar un poco para poder empezar de nuevo y reponerse. Lo mismo hacen los habitantes de las viviendas que fueron afectadas por los violentos.

El transporte público ha vuelto a prestar su servicio y la gente ha salido de nuevo a sus lugares de trabajo y actividades diarias, bien sea en el mismo municipio o en la capital de la república. Sin embargo, aún sigue el sinsabor, la impotencia, la rabia y la indignación por ver cómo un pequeño grupo de personas, que en su mayoría actuaron de forma irracional y guiados por la ira, sometieron a toda una ciudad a sus caprichos e impulsos, con los resultados que todos los soachunos ya conocen muy bien:

“La delincuencia fue la responsable de esto, no la gente trabajadora ni los ciudadanos que salieron a protestar justamente. Los locales comerciales amanecieron rotos y saqueados, no he podido ver más sitios, pero sé que el saldo del caos desatado ayer es pésimo. La gente que hace reclamaciones justas no hace esto, desafortunadamente siempre van a haber delincuentes que dañan el civismo de las personas”, explicó uno de los entrevistados.

“Anoche hubo caos total, saquearon supermercados y locales comerciales, las calles quedaron vueltas nada y todo fue terrible. Mientras ocurrían los disturbios, vi a mucha gente que corría con cosas, muchos menores de edad y vándalos que actuaban de forma irracional. Es bueno que la gente proteste, pero no que robe, no que no le quite a la gente que se ‘jode’ para conseguir las cosas. Arriba Dios está viendo todo eso y él castiga todas esas malas acciones. Con ese vandalismo no le están haciendo daño al gobierno, solamente a ellos mismos y a muchas personas inocentes más”, agregó una mujer que recorrió la Autopista sur entre calles 14 y 15.

“Sea lo que sea, esos pobres policías también sufren en medio de estas situaciones, ellos también tienen una mamá que sufre al ver cómo maltratan a sus hijos y cómo los tratan esas personas violentas. Al menos fueran adultos que supieran bien lo que están haciendo, pero son niños y adolescentes que no saben por qué actúan así, ¿dónde están los papás de esos jovencitos?, ¿será que saben qué están haciendo sus hijos? Si ellos se dan cuenta que los menores tienen cosas robadas, deben obligarlos a que las devuelvan, porque así uno no tenga qué comer y la situación esté muy difícil, nunca debe hacer algo como lo de anoche. Es preferible aguantar hambre antes que hacerle daño a otros”, sostuvo otro habitante de Soacha, que esta mañana caminaba por la Autopista sur.

Problema social

Más allá de lo que pasó ayer en Soacha, aunque es claro que no existe ninguna justificación para ello, lo cierto es que el problema radica en la profunda crisis social que vive el país y las nulas políticas y leyes existentes para mitigar el drama que viven la mayoría de ciudadanos. Así lo dejaron ver otras personas que dialogaron con Periodismo Público.com, quienes precisamente hicieron referencia a los problemas sociales internos que tiene el municipio, y los vacíos tanto jurídicos como legales que tiene el Estado para actuar sobre los menores de edad que terminan cometiendo este tipo de acciones:

“He escuchado testimonios de que ayer la Policía se llevó cualquier cantidad de niños, que no pudieron ser retenidos por mucho tiempo y que debieron ser dejados en libertad. La razón es que ellos no pueden ser judicializados, pues desgraciadamente las leyes que hay en Colombia no dejan claro qué hacer en estos casos. ¿Cuál es el futuro de nosotros los ciudadanos?, ¿quedaremos en manos de los desadaptados? Hoy en día uno reprende a un hijo o lo castigan, e inmediatamente van y lo demandan porque termina siendo el culpable de todo, ¿qué futuro le espera a este país así?”, expresó otro ciudadano del municipio.

“En Soacha desafortunadamente impera la Ley del más fuerte, a los habitantes del municipio nos toca emigrar de acá porque no podemos aguantar esta situación. La culpa la tiene el mismo gobierno por sobrepoblar esta ciudad, teniendo en cuenta que en los últimos años ha llegado mucha gente a vivir en los diferentes barrios, y que además acá se reciben a todos los desplazados del país. No podemos olvidar las repercusiones que traen los nuevos proyectos de vivienda, y las decenas de familias que seguirán llegando a la ciudad, esa es en gran parte la causa de situaciones como la ocurrida ayer”, concluyó otra persona habitante de Soacha.