Desde el día viernes 13 de marzo del año 2020 los estudiantes y docentes del municipio de Soacha se enfrentaron a una situación inesperada que les cambió sus vidas “cada uno va para su casa, sin siquiera pasar por sus mentes que se estaban despidiendo unos de otros por muchísimo tiempo, tal vez, de algunos para siempre…”[1] La humanidad entera cambió y fue confinada a causa de una pandemia que amenazó y continúa amenazando la vida de los seres humanos.

Naturalmente que el Gobierno nacional tomó la decisión acertada y sabia de enviar a los estudiantes de colegios y universidades a casa a estudio no presencial, con el propósito de proteger el sistema de salud, aunque lo maquillara con la afirmación de salvar vidas ¡Es bueno decir la verdad! ¡Es bueno hablar claramente! Ahora bien, definitivamente la escuela es aquel espacio de socialización, formación y encuentro donde la comunidad educativa: estudiantes, padres de familia, docentes, directivos docentes, personal administrativo y de servicios generales, convergen en pro de los educandos y sus proyectos de vida; es decir, su zona de desarrollo próximo[2] (Vygostky, s.f); allí pueden tener sus aprendizajes significativos[3] (Ausubel, 1976), que los motive a desarrollar sus habilidades[4] (Ausubel, et al, 1983) e incluso a potenciar sus inteligencias múltiples[5] (Gardner, 1994) y podría quedarme nombrando centenares de aportes de pedagogos y expertos en materia de educación.

Ha pasado un año, hay una luz de esperanza con el inicio del programa de vacunación, y una presión social y mediática de algunos sectores y medios de comunicación amarillistas que han vendido su objetividad y profesionalismo sin conocer la realidad de las instituciones educativas públicas en general, y en el caso particular y objeto de este artículo, de nuestro amado y vulnerado municipio de Soacha.

Cabe señalar que el año pasado se pudo llegar a los hogares de los estudiantes de las 24 instituciones educativas del sector público del municipio, gracias a los recursos personales  de los docentes: computadores, celulares, plan de internet, plan de datos y demás; este año continúa esta realidad. La Secretaría de Educación de Soacha ni la alcaldía han brindado un solo peso a los docentes para ejercer sus funciones; sin embargo, lo han hecho y lo continúan haciendo con compromiso, ética y responsabilidad. No obstante, este año se ha evidenciado en teoría, una preocupación por parte de la Secretaría de Educación para llegar a los hogares, y digo en “teoría” porque cuando se planteó la problemática de conectividad siempre guardaron silencio. 

Pero llegó el tema de moda: “la alternancia” con slogan publicitario “retorno gradual y seguro a las aulas de clase” ¡Qué excelente noticia para todos: estudiantes, padres de familia y docentes. Esa es la ilusión, el anhelo, el deseo de todos: volver a los colegios. Sin embargo, lamentablemente la infraestructura de la mayoría de las instituciones educativas de nuestro municipio carecen de las condiciones mínimos que garanticen la protección de los estudiantes y docentes. La solución no es entregar gel, jabón, alcohol y tapabocas; de ser así ¿para qué mantuvieron confinados a los 49 millones[6] aproximadamente de colombianos si la respuesta era tan elemental? ¡Por favor! No subestimemos el intelecto de las personas. No se puede vulnerar los derechos de los más desprotegidos con frases y sentencias acomodadas. Voy a poner un ejemplo claro y real de una sede que está en la lista de alternancia y que carece de todo. Es la sede B, Marco Fidel Suárez  de la Institución Educativa La Despensa.

Desde hace cinco años, se ha venido dando a conocer tanto a los directivos como a los funcionarios de la Secretaría de Educación de Soacha las condiciones de infraestructura de un colegio de comuna tres como lo es: una pared del segundo piso que está se cae, poniendo en riesgo la vida de los niños, jóvenes y docentes; el salón y laboratorio del segundo piso que tiene efecto invernadero convirtiéndose en un sauna, por ende afectando la salud de los miembros de la comunidad y obstaculizando el aprendizaje de los menores. La falta de iluminación de los salones del segundo piso, cuyos vidrios se tuvieron que pintar para evitar que los niños y jóvenes observaran a una persona que llegaba en una moto a hacer actos obscenos, se llamaba a la policía y nunca asistían. Que decir de los baños, están en mal estado, con una sola llave al servicio de la comunidad, muchas veces en horas de la tarde sin servicio de agua.

A esto se agrega que cuando llueve, el patio se inunda y las aguas negras se desbordan llegando hasta los salones del primer piso afectando a la comunidad. También la carencia de pupitres en buen estado, los que hay, se convierten en un peligro para los niños, porque corren el riesgo que al sentarse ocurra un accidente[7]. Y para prueba de los hechos, esta realidad ha sido visualizada en investigaciones de maestría[8] (Cardozo, et, al, 2018), en libros productos de investigación [9] (Cardozo, et, al, 2019) (Cardozo, et al 2019)[10] y hasta en literatura del municipio de Soacha (Cardozo 2019[11] y 2021[12]) demostrando que existe una grave problemática en el sector educativo y que no le han dado solución. Más aún, el retorno a las aulas no son los simples elementos de bioseguridad, sino la garantía de la vida y la salud de los niños, jóvenes, docentes y directivos docentes.  

Es muy importante la instalación del Comité de Alternancia Educativa de Soacha, a quien invito a conocer la realidad no por estadística, fachadas y apariencia de una planta física, sino de una visita de campo donde se observe y se escuche a las personas que diariamente hacen uso de estos espacios como son los estudiantes y los docentes. Y así como la sede B, de la IE La Despensa, que sirvió como ejemplo para ilustrar la realidad de la mayoría de las sedes de las hoy 25 IE públicas del municipio.

Con lo anterior, invito a cada lector para que reflexione de manera objetiva si efectivamente las instituciones educativas del sector público de nuestro municipio de Soacha están listas para la alternancia o si por el contrario, se estaría exponiendo a la comunidad educativa a un contagio masivo de estudiantes, docentes y familias por una presión social descontextualizada de la realidad que se vive o en intereses particulares que buscan “mostrar resultados” sin importarles la vida y la salud de la población más vulnerable del municipio de Soacha.   

Nuestros niños y jóvenes merecen ante todo el derecho a la vida y a la salud, sin estos derechos, el derecho a la educación, que tanto dicen defender algunas personas que descontextualizadas de la realidad hacen afirmaciones  a veces irrespetuosas, se convierten en proselitismo y populismo que engañan a la comunidad. Se les olvidó que jamás los docentes del municipio de Soacha atentaron contra el derecho a la educación; por el contrario, brindaron, brindan y brindarán lo mejor de ellos para garantizar no solo un derecho sino el desarrollo integral de los educandos del municipio, prueba de esta sentencia es el trabajo 24/7, es decir, que en trabajo no presencial atienden, acompañan, orientan y guían 24 horas al día los 7 días a la semana de acuerdo a las necesidades particulares de los padres de familia y estudiantes.

Tampoco se puede olvidar que todos deseamos y anhelamos regresar y no solo en alternancia, sino en normalidad, para ello necesitamos salvaguardar la vida y la salud y un compromiso gubernamental de ofrecer y garantizar las condiciones dignas y seguras que merecen los estudiantes del municipio de Soacha; si bien es cierto que elementos de bioseguridad son importantes (gel, alcohol, jamón, tapetes de desinfección y tapabocas) no podrán reemplazar lo esencial: áreas ventiladas, iluminadas, elementos seguros como pupitres, baños en buen estado, salones seguros, desagües, mantenimiento a cañerías y demás, porque si fuera solamente lo primero ¿por qué razón esperaron hasta ahora para el “retorno gradual”?, bajo esa premisa nunca se debió salir de las aulas. ¡No podemos permitir que por la euforia de una palabra, se ponga en riesgo a las familias del municipio!

Hay que recordar que continuamos con la pandemia de la COVID-19, que hay una luz de esperanza con la vacuna, que el Gobierno nacional ha asignado unos turnos para su distribución y que los estudiantes y docentes estamos en la tercera fase. Es cierto que en el corto-mediano plazo volveremos a estrechar los brazos para recibir a los estudiantes, quienes podrán abrazarse, compartir sin temor alguno con sus compañeros y amigos, vivir libres y felices sin restricciones para su desarrollo físico, psicológico y social; los espacios físicos de los colegios y universidades volverán a hacer ese hogar seguro donde se construye país con el vínculo del amor, de valores y se comparte la vida mientras se va acompañando en la formación integral de los proyectos de vida de los estudiantes a través del proceso enseñanza-aprendizaje. 

Germán Darío Cardozo Galeano

Magister en dificultades del aprendizaje
Teólogo
Licenciado en Teología
Docente


[1] Cardozo, G. (2021). El retorno del enemigo la conclusión: el crimen continúa. p. 32

[2] Vygotsky, L. (s.f.). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores (traducido al español de Mind in society, the development of higher psychological  process). 3ª ed. Barcelona: Crítica.

[3] Ausubel, D. (1976). Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo. México: Trillás.

[4] Ausubel, D., Novak, J. y Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: Un punto de vista cognoscitivo (2ª ed.). México: Trillás.

[5] Gardner, H. (1994). Estructuras de la mente, La teoría de las inteligencias múltiples. (traducido al español de Frames of miad. The theory of multiple intelligences).  2a. ed. México: Fondo de Cultura Económica.

[6] www.DANE.gov.co

[7] Este hecho se puso en conocimiento desde la administración el exalcalde Eleazar González y también en la administración actual del señor alcalde Juan Carlos Saldarriaga y no se ha dado solución. 

[8] Cardozo, G., García, A., Franco, N. y Vargas, D. (2018). Factores del contexto que influyen en las dificultades del aprendizaje de los estudiantes ciclo 2, de la institución educativa La despensa, sede B, Soacha.

[9] Cardozo, G., García, A., Franco, N., Hernández, I., Luna, D. y Vargas, D. (2019).Dificultades del aprendizaje: una mirada desde los factores del contexto. Bogotá: ediciones Universidad Cooperativa de Colombia.  

[10] Cardozo, G., Luna, J. y Hernández, I.. Dificultades de aprendizaje y discapacidad: una realidad educativa para reflexionar. En estrategias de enseñanza y aprendizaje: una mirada desde la investigación. Bogotá: ediciones Universidad Cooperativa de Colombia. 

[11] Cardozo, G. (2019). La otra cara del crimen. Hipertexto SAS. Bogotá

[12] Cardozo, G. (2021). El retorno del enemigo, la conclusión. Hipertexto SAS. Bogotá