Con orgullo nuestro estado Colombiano celebra la extradición del colombiano numero 1000 hacia estados Unidos de América y uno de los gobiernos que más ha extraditado colombianos es el gobierno de ALVARO URIBE VELEZ, pero ante este panorama sería importante hacer una reflexión que nos permita determinar si realmente este mecanismo ha servido, cuáles son los ventajas y desventajas que existen frente a este tratado con este país.


Son 1000 colombianos que han sido llevados a un país extranjero para ser juzgados condenados y encarcelados por delitos, especialmente de narcotráfico; son 1000 familias colombianas que han visto a sus hijos, padres, hermanos, etc, salir de acá para en muchos casos nunca mas volverlos a ver.

Y vale la pena preguntarnos cuántos norteamericanos han sido extraditados de Estados Unidos hacia Colombia, ¿Será que el delito de narcotráfico solamente lo cometemos los colombianos? o ¿será que la justicia de Norteamérica es tan perfecta que ellos son los únicos que tienen derecho a juzgarnos y a juzgar a sus conciudadanos?
Considero que ya es hora de que todos, tanto los colombianos y latinoamericanos, pensemos si los mecanismos que ha empleado el estado colombiano y que son políticas trazadas desde los Estados Unidos, en realidad están dando resultados?, y la respuesta seria NO. Hoy en día se produce y comercializa, tanta o más droga que la que se producía en los años 60 y 70.

Las políticas de represión nos han dejado miles de muertos, detenido, viudas, huérfanos, miseria y pobreza por doquier.

El Estado colombiano gasta más de la mitad de sus ingresos en combatir el narcotráfico, pero una mínima parte en la rehabilitación de los enfermos que deambulan por nuestras ciudades con el desprecio e indiferencia que sentimos frente a estos, llamados comúnmente “delincuentes”.

Ojalá el nuevo presidente de los colombianos tome una decisión firme frente al manejo que se viene haciendo de las policitas del Narcotráfico y presente una reforma al sistema de salud que permita que las personas adictas a este tipo de sustancias sean tratados como lo que en realidad son: enfermos, y que la drogadicción sea tratada como enfermedad pública que requiere la urgente atención del Estado.

No estoy de acuerdo con la penalización de la dosis mínima, ya que considero que por el hecho de prohibirla no significa que se vaya a acabar, pues mientras nuestros hijos no sean educados con afecto, amor y en un ambiente sano, van a ser víctimas de este flagelo. Y es que la droga se consigue en cualquier lugar, a muy bajo precio, lo que hace que la falta de educación y el descuido de nuestros hijos, sobre todo los menores de edad, la puedan conseguir y ser presas fáciles de estas sustancias aditivas.

Por ello invito a todos los padres de familia que están leyendo estas letras, a que cada día estén pendientes de sus hijos, sepan dónde están, cuáles son sus amistades, cómo se están desempeñando en el estudio, a que les bridemos amor y afecto, un beso, una caricia o un simple saludo acompañado de un abrazo, es más que suficiente para que nuestros niños no caigan en la droga. Si no lo hacemos a tiempo, los sufrimientos con este tipo de enfermos no se harán esperar; es la única arma que tenemos para combatir la drogadicción y el narcotráfico.

Y recuerden, la MATA NO MATA, lo que mata es la falta de afecto y cariño hacia las demás personas.