La falta de sentido de pertenencia en la gran mayoría de residentes del barrio La Amistad ha conllevado a que su parque, remodelado hace poco, se esté deteriorando y además se convierta en foco de delincuencia. .


La población del barrio La Amistad comenzó a disfrutar de la remodelación de su parque desde hace aproximadamente dos meses, sin embargo, desde ese tiempo, pareciera que a algunos habitantes se les hubiera olvidado que este escenario deportivo se logró reconstruir gracias al esfuerzo y gestión de algunos vecinos que vieron la necesidad de hacer algo por su comunidad, y para ello solicitaron a la Junta de Acción Comunal que buscara alternativas frente a entidades municipales, departamentales y nacionales.

Fue así como se logró encontrar en la Gobernación de Cundinamarca y en el IDACO (Instituto Departamental de Acción Comunal y Participación Ciudadana) un recurso para realizar las reparaciones pertinentes, tanto a la cancha de básquetbol como a algunas zonas comunes. Así se dio inicio a lo que parecía ser un cambio radical en el estilo de vida de sus habitantes, al menos en el sentido deportivo y recreativo.

Pero la realidad actualmente es otra: La indiferencia se ha apoderado de la voluntad de los vecinos que presenciaron esta obra y por lo tanto la delincuencia se ha incrementado en un sentido notable, los consumidores de droga ya se asentaron en el parque y los atracos están a la orden del día y de la noche, convirtiéndose en una situación preocupante para la comunidad. No obstante, y según lo expresado por algunas personas, estas situaciones se dan en parte gracias a la falta de unión entre los vecinos, quienes ven con indiferencia como suceden este tipo de cosas.

“Desafortunadamente algunas personas no tiene sentido de pertenencia, unos han vendido, otros han arrendado y no les interés el tema”, comentó Rubiela Agudelo, vecina del sector.

Por otra parte, Luis Hernando Cruz, Presidente de la Junta de Acción Comunal de La Amistad, enfatizó en que cada vez son menos los vecinos que se comprometen a cooperar con acciones como por ejemplo velar por la protección de la infraestructura del parque, teniendo en cuenta que en este tiempo algunos vándalos han roto las materas y las sillas del escenario recreativo, además de espantar a los niños y personas de bien que se acercan para realizar alguna actividad física. Por otra parte señaló que en contraste, los miembros de colegios como Laura Vicuña y Joaquín Montoya son los que en mayor medida se han preocupado por conservar en buen estado el parque y promover el cuidado de los espacios deportivos.

“Aquí hemos intentado de muchas formas convocar a la gente, pero salen cuatro o cinco personas nada más y eso complica las cosas porque tenemos que luchar a capa y espada para evitar que nos sigan dañando las materas que hay instaladas en el parque, en un principio nos dañaron tres y no dijimos nada, pero luego siguieron rompiéndolas y no hemos podido saber quién fue porque no ha habido alguien interesado que nos facilite el trabajo de dar con los responsables, y para estos casos con la policía es difícil contar”, manifestó Cruz.

La situación se complica porque no hay una colaboración constante, se han hecho actividades para motivar a la comunidad, pero esta es muy reacia a unirse a estas iniciativas, lo cual lo que hace es desmotivar a los pocos que quedan con el ánimo arriba. Aunque considero que no hay que bajar los brazos, es difícil, no acostumbramos a asistir a las reuniones que la junta hace, pero por ejemplo con una actividad de integración en donde se explique que hay que mantener el parque en buen estado y limpio, se lograrían mejores resultados”, dijo Eduardo Páez, residente del sector.

Siendo así las cosas, se espera que mediante una acción conjunta entre dirigencia comunal y residentes, se logre mitigar de algún modo esta situación de indiferencia, para que de a poco la familia “Miranda” vaya saliendo del territorio y se comience a trabajar colectivamente en pro del desarrollo del barrio La Amistad.