Detrás de la vivienda del mandatario opera una guarida donde se consume alcohol, drogas y se planean robos y atracos. La Policía nunca atiende el llamado de la comunidad.


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El barrio La Fontana de la comuna uno, lugar donde por muchos años vivió el Alcalde Juan Carlos Nemocón, es otro de los sectores de Soacha que se ve afectado por la creciente y desmedida inseguridad que golpea al municipio. Sus habitantes denuncian varias situaciones de riesgo, derivadas del consumo de alcohol y drogas en sitios como el parque y los alrededores de las casas.

La situación es tan preocupante, que incluso detrás de la vivienda donde vivía el Mandatario municipal en su momento, ha sido adecuado una especie de guarida donde algunas personas se refugian para consumir drogas, beber alcohol y hasta robar a quienes viven cerca de este sitio, aprovechando que justo al frente hay un lote baldío que sirve como escondite para estos individuos.

Otro aspecto que preocupa a la comunidad, es que el único parque que tiene el barrio para la recreación y el deporte de los niños, ha quedado a merced de los delincuentes y los consumidores de droga, obligando a los menores del sector a abandonar este espacio, dadas las circunstancias en las que se encuentra, es decir bajo el control de los mencionados sujetos. No se puede dejar atrás que según lo indica la comunidad, la Policía omite esta preocupante situación:

“Aquí hay mucha inseguridad, hace falta la presencia de la Policía y la adopción de programas de integración y convivencia para los jóvenes que están expuestos y sumidos en el vicio. Nada más en el parque del barrio llegan varias personas que se orinan en las paredes de las casas y hacen ruidos que no dejan dormir a los vecinos, sin olvidar que el espacio permanece lleno de viciosos y personas que toman licor, prácticamente todas las noches, sin embargo la Policía nunca llega a este lugar”, explicó Gilberto Serrato, habitante de La Fontana.

“Más que nada nos vemos afectados con el consumo de drogas, por parte de los muchachos menores de edad que se la pasan paradójicamente detrás de la ‘casa del Alcalde’, sin que haya ninguna solución. Aquí no más al lado del parque los muchachos ya no quieren hacer caso, ellos fuman ahí y se la pasan dañando este espacio, entonces ya no hay respeto. Una causa de esta problemática puede ser la proliferación de sitios de comercio de licores, pues allí se venden estos productos a los menores de edad, pero lo que pasa es que enviamos cartas y no hay respuesta de nada”, agregó Mireya Morera, vecina de La Fontana.

Según la comunidad, las dificultades en materia de seguridad son originadas en su mayoría, no por personas habitantes del barrio, sino por quienes vienen de otros sectores cercanos como Ciudad Latina, Villa Italia, Compartir y otros. Respecto a lo anterior, los mismos vecinos han empezado a organizarse para encontrar soluciones a este flagelo:

“Tenemos un comité que trabaja en el tema de seguridad, pero a raíz de eso debemos buscar alternativas para solucionar esta problemática. Necesitamos hablar con el Alcalde para que él nos diga con qué nos va a colaborar, porque nada sacamos con tener el número del celular del Policía del cuadrante, dado que ellos no vienen hasta acá, a menos que haya un muerto. Esperamos una oportunidad de diálogo con el Alcalde el próximo 28 de julio, en el marco de la posesión de las JAC”, manifestó Jairo Varón, otro habitante de La Fontana.

“De 7:30 a 9:30 pm es cuando más se llena el parque, hay veces que los niños salen a esa hora porque quieren ir a jugar, pero desafortunadamente les toca salir corriendo porque cerca de ellos están aquellos que permanecen ahí consumiendo vicio y bebiendo alcohol. Si uno llama a la Policía, ellos no vienen si no ven un muerto, ellos mismos nos dicen eso. Muchas veces tratamos de llamar la atención de esos jóvenes, pero el problema es que uno termina regañado por ellos”, concluyó Constanza Callejas.