Nuestro territorio tan amplio y diverso, tan fraccionado e igualmente complejo, siempre está en constante dinamismo, es un territorio aglutinante de diversos actores sociales que continuamente recrean y establecen nuevas formas de relación. En este sentido el joven es un actor importante al momento de redefinir dichas relaciones, creando nuevas identidades, unas efímeras otras un poco más duraderas, así mismo va generando diferentes formas de resignificación de los propios espacios en los cuales se desarrollan sus actividades cotidianas.


Es así que entender la juventud en nuestro municipio no es una tarea fácil, es sumamente complejo generar un proceso en el cual se pueda identificar una especie de perfil general de nuestro joven, como lo han querido hacer ver los desenfocados programas institucionales locales. Nuestra juventud aparece en el escenario local como una amplia gama de colores, tan diversa en los aspectos: cultural, social, étnico, político y religioso, entre otros. Es por lo tanto que hablar de juventud en Suacha merece un especial tratamiento, un riguroso estudio si se puede planteado desde diversas ópticas; nuestro joven está influenciado por variadas formas de pensamientos, estilos, estereotipos e intereses adaptados a la construcción de su propia personalidad así como en la constitución de una identidad colectiva.

Sin embargo por un poco fraccionada que parezca la juventud, esta debe jugar un rol más destacado dentro de nuestro territorio como generadora de opinión, cumpliendo un papel funcional dentro de la comunidad, el joven es un motor de ideas, estas a su vez podrían ser vitales en la transformación del panorama social que afronta nuestro complejo territorio; aunque este aspecto no es comprendido a cabalidad por nuestros mandatarios, en especial por los que construyen políticas, programas y actividades enfocadas a la juventud.
Muchos de los jóvenes habitantes de nuestro municipio están aportando ideas para construir sentido de comunidad y mejorar las condiciones de sus propios contextos. En nuestra Suacha existen jóvenes preparados desde las diversas ramas del conocimiento y con un alto sentido social, jóvenes que por medio de sus saberes desean apoyar en la construcción de redes o procesos que generen articulación entre la juventud de Suacha, y porque no, con los otros sectores de la población, pero muy a nuestro pesar estos individuos y colectivos no son tenidos en cuenta por nuestros mandatarios locales.

Es difícil creer en la existencia de una juventud homogénea para nuestra Suacha, es poco saludable pensarnos al joven desde un perspectiva minimalista u orgánica creyendo que a este se le debe alimentar con algunos eventos que estimulen sus sentidos de manera temporal, creo que el joven va más allá de estereotipos musicales (aclarando que estos son importantes en la constitución de su personalidad y forma de pensar) o de discusiones parcializadas a una sola problemática, como si nuestra juventud padeciera de un único mal.
El pan y circo debe acabarse en nuestro municipio en especial con el tema de juventud, debemos generar en el sector juvenil una consciencia crítica, la cual le permita al joven identificarse como actor social que aporta en la construcción de su territorio y sociedad, incentivando a la juventud a que sea participe activa de diferentes procesos sociales, culturales y territoriales. Dejemos de pensar que el joven es un borrego al cual hay que orientarlo siempre y decirle lo que debe hacer, este también tiene autonomía y asertividad al tratar de tomar partido en las construcciones como decisiones políticas como sociales de su realidad, su capacidad organizativa como conceptual podría ser la creadora de soluciones a nuestros fenómenos locales y eso parece que a muchos se les olvida.

Ahora si desean verdaderamente enfocarse en tratar las problemáticas que agobian a este sector, deberían generar políticas de choque, que de verdad traten los problemas de manera profunda como diversa y ante todo con una amplia visión social, que no se enfoquen únicamente en el diagnostico recalcitrante e ineficaz para después tratar dichos problemas con medidas superficiales, sino que por el contrario examinen a fondo los fenómenos que impactan nuestra juventud y los traten desde diferentes perspectivas. Para finalizar la invitación sería entonces a pensarnos la juventud de manera holística y diversa, entendiendo que podría jugar un papel importante en la conformación de un mejor territorio y en la formulación de soluciones a sus diferentes problemáticas.