No es fácil para un habitante de Soacha que quiera esta tierra, que se identifique con ella y que le duela que desprestigien su territorio, escuchar críticas constantes o noticias que descalifiquen a quienes residen en el municipio. Ya se ha vuelto una constante que los medios de comunicación nacional vengan sólo a cubrir noticias amarillistas, faranduleras y que se traduzcan en desprestigio para quienes vivimos en esta urbe.


Sin embargo, y tengo que afirmarlo, gran parte de la culpa es de nosotros mismos, de los dirigentes, de la clase política, de los líderes, comerciantes, organizaciones y hasta de los mismos habitantes de a pie. Es fácil encontrar en el correo, blogs o redes sociales que cuando hay una noticia de Soacha en un medio de comunicación nacional, sin importar el tratamiento que se le haya dado, la repliquemos y sintamos orgullo que ese medio se fijó en Soacha e hizo ruido por todo el país, o incluso por el mundo entero.

Pareciera que le rindiéramos pleitesía a los magnates y poderosos medios nacionales, y que nos arrodilláramos ante el gesto que tuvieron de haber pisado territorio municipal. Pareciera que el hecho de publicar una noticia, por nefasta que sea y sin importar si repercute en contra de nuestros intereses, de nuestra identidad y de nuestra imagen, por ese simple suceso, pareciera que estuviéramos obligados a replicarla y hacer escándalo, actuando como el colombiano del común que se arrodilla ante el poder del imperialismo Yanqui.

Siento algo por dentro, que no quisiera traducir en este escrito, cada vez que me llega un correo o encuentro en el Facebook la réplica de una noticia de un medio de comunicación nacional, como si fuera la panacea, como si nuestro deber estuviera centrado en rendir pleitesía y como si tuviéramos que agradecer esa visita. No quiero que me malinterpreten y se piense que se trata de celos profesionales, envidia o algo por el estilo, más cuando represento un medio de comunicación que nació en Soacha pero que ahora tiene efectos nacionales y globales. No es eso, porque la verdad desde pequeño me enseñaron a compartir las cosas y alegrarme por el éxito de los demás, pero considero que como habitantes que nos duele lo que pasa en este municipio, sí debiéramos rechazar la presencia de todo medio de cubrimiento nacional que solo venga por noticias trágicas, amarillistas, sensacionalistas y con efectos negativos para el municipio.

Es cierto que nuestra cruda realidad es que hay problemas, que la inseguridad nos agobia, que la movilidad es la peor, que nuestra clase política da ´papaya´ con la corrupción, que el 95% de la malla vial está en mal estado, que parte de nuestros jóvenes delinquen (como los de todo el mundo), que cuando llueve nos inundamos, que la paralela (puerta de entrada a la ciudad) da vergüenza…. Y todo lo que ya sabemos. Pero, dónde está la otra verdad?

Mi profesión, ejercida en Soacha durante 18 años, me permite conocer la verdadera Soacha: La de los problemas y las dificultades, la de las inundaciones y los deslizamientos, la de la inseguridad y falta de movilidad… pero también la de la gente amable, pujante, emprendedora, la de personas con iniciativa que monta microempresas, desarrolla proyectos sociales, se inventa ‘maromas’ para llevar la comida a la casa, la solidaria con los necesitados, la que se le mide a todo, la misma que le duele que nos señalen de delincuentes, ladrones y desplazados.

Cómo me gustaría plasmar en este texto la cantidad de personas pujantes y que le apuestan a cambiar la cara de Soacha, aquellos que pasan desapercibidos por esos medios de comunicación nacional que solo vienen a buscar lo trágico, lo que para ellos vende y se traduce en rating, lo mismo que a mí me da ‘asco’.

Pero mis queridos amigos. Reitero que parte de la culpa es de nosotros mismos. Qué bueno que las autoridades, en cabeza del mismo alcalde municipal, exigieran que así como se cubren noticias amarillistas y sensacionalistas, también se tenga en cuenta la otra Soacha, la de su gente buena, ‘echada pa´lante’, a quienes día a día se preocupan por cambiar esa imagen negativa y nefasta que nos han creado. Pero eso se logra si todos nos unimos, si tomamos conciencia, si nos valoramos, si apoyamos esas iniciativas que se traducen en programas y esfuerzos que se hacen desde lo local. No hay que dejar solo a todo aquel soachuno que le sobran ganas, que tiene iniciativa y deseo de triunfar, pero lo grave es que muchos de nosotros mismos nos encargamos de menospreciar lo que aquí se hace o se intenta hacer.

Un ejemplo concreto es el esfuerzo que hacen los medios de comunicación local. Todos, en medio de limitaciones técnicas y económicas emiten programas que merecen apoyo, contenidos que muestran la otra verdad, la otra Soacha. Basta con ver la programación de los canales de televisión local para descubrir lo que se esconde detrás de la realidad que todos conocemos. Y lo paradójico… Esos programas, esos espacios, esos reportajes, nadie los replica, excepto los mismos periodistas del medio. Pero una noticia emitida por un medio nacional (nefasta, amarillista, crítica o como sea), inmediatamente es copiada y enviada a cuanto correo existe. ¿Verdad o mentira?. Compruébenme que estoy errado.

No… Así no son las cosas. Juguemos a lo paisa, sintamos orgullo de nuestra tierra, valoremos las iniciativas gestadas desde los barrios, desde las comunas, extendamos el radio de acción a todos los sectores, no solo a los medios de comunicación. Aquí hay artesanos, ebanistas, microempresarios, creativos, modistas… hasta una humilde señora que se inventó los chicharrones de soya y que tienen el sello de ‘Made in Soacha’.

Dicen por ahí: No hay peor ciego que el que no quiere ver, y pareciera que en Soacha nadie quiere ver lo que verdaderamente somos. Hay que intentar abrir los ojos y descubrir… ‘La otra verdad’.