Para los que medianamente entendemos de política y pensamos honestamente, no nos cabe en la cabeza la respuesta electoral de Soacha en lo que Asamblea se refiere. Es increíble que aún existan ‘negociadores’ de los votos que sigan pensando que el sufragio se feria como cualquier producto en un ‘Mercado de las Pulgas’.


La afirmación la hago basado en los resultados de Asamblea que Soacha arrojó en las elecciones del pasado 30 de octubre, donde el reporte del 100% indica que 94.518 residentes en el municipio votaron para la Duma departamental, de los cuales sólo 10.627 fueron para aspirantes soachunos. En resumidas cuentas, 83.891 votos se perdieron porque corresponden a personas de otros municipios que ‘nunca’ le van a traer nada a Soacha y que sólo volverán en cuatro años para venir de nuevo a engañar; aquí también se cuentan los votos nulos, en blanco y las tarjetas no marcadas.

Pero detrás de ese comportamiento electoral de los ciudadanos hay que señalar a los ‘mercaderes’ de los votos. Y me refiero sin tapujos a aquellos, dizque denominados líderes, como concejales, ediles, candidatos o miembros de Juntas de Acción Comunal, quienes teniendo de por medio una aspiración individual o de otra persona, se jactaron diciendo que ninguno de los siete aspirantes de Soacha le servía al municipio y que por lo tanto había que apoyar a un candidato de afuera.

La ciudadanía sabe quiénes son y en reuniones y concentraciones de campaña se vieron afiches y se escucharon propagandas de los que abanderaban otros nombres, cuando un puñado de los que sí amamos a Soacha tratábamos de contrarrestar esa actitud irresponsable de los que jalonaban los votos para candidatos de afuera.

Es triste evidenciar que cuando en el país la política ha mostrado una evolución y el voto de opinión, responsable y consiente está empezando a dar frutos, en Soacha sigan mostrando resultados los ‘mercaderes’ de los sufragios que sólo buscan saciar su apetito personal y el de sus familias, a través del ‘tráfico’ de votos.

No es justo y creo que es una falta de respeto que mientras unos tratamos de concientizar a los ciudadanos de lo importante que es votar y apoyar a candidatos de Soacha para que haya representación en la Asamblea departamental, que a propósito lo hacemos sólo con el mensaje que nos nace desde nuestro saber y entender, un buen número de irresponsables desvirtúe esa campaña de identidad y amor por la tierra, dando dádivas y desprestigiando el nombre de los candidatos de Soacha, sólo y únicamente para satisfacer sus necesidades y asegurar su fortín político en determinado sector, que a su vez lo conducirá a su posible elección al cargo al cual aspira.

Y es que la política en Soacha se volvió así. Campañas engañosas y mentirosas que le apuestan a ganar sin importar cómo. No interesa qué piensa, qué siente o cuál es la condición de vida del elector, sólo importa el momento y suplir o satisfacer por un par de días o semanas las necesidades de esa materia prima que tristemente viene siendo quien deposita su voto y con él ayuda a fortalecer la campaña de esos que cada cuatro años hacen lo mismo: prometen, engañan y suplen su sed de poder con el visto bueno de los pobres electores que reciben un tamal, una cerveza, un almuerzo, un cuaderno o hasta dinero que sólo representa ‘chichiguas’ que compran conciencias.

Pero los electores de Soacha deben entender, tarde o temprano, que hay que rechazar la política dañina para el municipio. Cómo es posible que de siete candidatos de Soacha que se inscribieron para Asamblea, sólo hay uno peleando una curul y los demás estén totalmente ‘quemados’ porque los ciudadanos del municipio prefirieron votar por los de afuera?. No tiene lógica que cuando el número de votos depositados por candidatos y/o partidos sumen 56.230, sin contar los 21.858 en blanco y los 16.430 entre nulos y no marcados, solo haya una representación en la Duma departamental para el próximo cuatrienio, y eso que el ‘afortunado’ Víctor Manuel Sánchez, obtuvo más votos en otros municipios que en su propia tierra.

No exageremos. Contemos los 56.230 votos depositados para candidatos a Asamblea; si en partidos como Cambio Radical y el Liberal los diputados se eligieron con 15 0 16mil votos, y eso por no irnos con partidos menos fuertes como el Verde, Soacha perfectamente había podido elegir tres y hasta cuatro diputados. Pero NO, escasamente uno y ‘patinando’.

Y muchos se preguntarán y qué con eso. ¿Qué gana Soacha con tener más diputados en la Asamblea?. Pues bastante. Recordemos que son los diputados los que aprueban el presupuesto departamental, son los que le hablan al oído al gobernador y son los que jalonan recursos, proyectos y obras para sus municipios de origen. ¿Servirá entonces que Soacha tenga diputados en el departamento?. Pues desde mi entender, SÍ. Ahora. ¿Qué presentación es para nosotros que municipios con cuatro, cinco o seis mil habitantes cuenten con uno y hasta dos diputados, y Soacha, con algo más de 500 mil personas, apenas tenga uno? La diferencia es que en la mayor parte de municipios de Cundinamarca hay identidad, pertenencia, amor por la tierra y quienes hacen política son honestos y rechazan la pesca de votos de los de afuera.

En 2011 volvió y nos pasó… Un solo diputado para el periodo 2012-2015, y con el agravante que de los más de 15 mil votos que obtuvo ‘Perico’ Sánchez en el departamento, sólo 3.131 fueron de Soacha.

Pregunto: Tendrá Soacha y sus ciudadanos argumentos y el derecho legítimo de reclamarle y exigirle a ‘Perico’ cuando esté en la Asamblea?, ¿Será suficiente un sólo diputado de Soacha en la Duma departamental?. NO, NO y NO.

Creo que más bien la ciudadanía de Soacha debe exigirle a sus falsos líderes (Incluyendo concejales, ediles y todos los que los indujeron y orientaron a votar por los de afuera) para que representen los intereses de Soacha en el departamento. Creo que hay más argumentos para exigirles a los más de 100 candidatos de otros municipios que sacaron y se llevaron votos de Soacha y que nada tienen que ver con nuestra tierra. A ellos y a quienes lideraron esa ‘fuga’ de votos, es a quienes hay que reclamarles, a NADIE MAS.