Colombia se ha caracterizado a nivel internacional por ser un país eminentemente agrícola y minero, su producción de café, flores, carbón, esmeraldas y petróleo que diariamente son exportados marcan la diferencia y nos permiten un reconocimiento mundial, pero además su flora y fauna son el prototipo de la razón porque somos considerados uno de los países más ricos en biodiversidad del mundo.


En alguna ocasión se discutía el tema de la pobreza en nuestro país y se platicaba que no era justo hablar de pobreza cuando nos encontramos inmersos en tanta riqueza. Entre otras cosas se decía que Colombia no es un país pobre sino al contrario, un país mal administrado-o de pronto sí- pero sólo al servicio de un reducido número de sinvergüenzas que sin temor alguno, buscando los beneficios personales e individuales, de tal manera que se olvidan de los temas de interés general y social, lo cual ha permitido indudablemente el retraso y la falta de oportunidades en la mayoría de los sectores.

El pasado 18 de Julio, el Doctor Juan Manuel Santos Calderón en su condición de Presidente de la República, presentó la Reforma Constitucional aprobada por el Honorable Congreso Nacional, dentro de la cual estaba la Ley de Regalías.

Las regalías petroleras son el pago que realizan las compañías petroleras al Estado colombiano por explotar los yacimientos de petróleo, un recurso natural no renovable, es decir, que se extingue o se termina con el transcurso del tiempo, por consiguiente es necesario aclarar que el Estado recibe regalías por la producción del petróleo mas no por el estudio, exploración y perforación de los pozos petrolíferos. Por concepto de regalías es una suma muy importante la que reciben los departamentos y Municipios, especialmente en los cuales se encuentran los yacimientos minerales y las explotaciones petroleras. En varios esta asignación viene siendo aplicada desde hace más de veinte años y durante todo ese tiempo no se han podido observar cambios significativos en los índices relacionados con el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Ante esta situación, el Gobierno Nacional ha creído que es conveniente una reforma total de cómo aplicar este beneficio para todos y cada uno de los Municipios y Departamentos, independientemente de que sean o no poseedores de estas riquezas tanto en el suelo como en el subsuelo y que estas a su vez deben ser entregadas a los municipios con mayores problemas y necesidades, especialmente en salubridad social y servicios públicos elementales para el libre desarrollo del ser humano como el agua, la luz eléctrica, el teléfono, el alcantarillado, la educación, obras de infraestructura, vías y salud, hecho que definitivamente cambiaría la situación de algunos municipios en donde no ha sido oportuna la intervención del Estado. Esta decisión es digna de aplaudir a todos y cada uno de los Senadores desde la Comisión Primera del H. Senado de la República y la misma plenaria que hizo importantes aportes para que estos beneficios sean hoy una realidad.

Es muy importante señalar que en esta nueva Ley de Regalías se encuentran establecidos unos fondos especiales como el Fondo para el Desarrollo de la ciencia, tecnología e investigación, el Fondo de ahorro y estabilidad regional y el Fondo de ahorro pensional que permitirían un excelente desarrollo social y regional, y por consiguiente lograríamos mejorar el nivel de la calidad de vida “entre los pocos que tienen mucho y los muchos que no tienen nada”, como en alguna ocasión lo manifestó el Jefe de Estado.

Sin embargo es de acotar que estos recursos empezarán a ser distribuidos a partir de Enero de 2012, situación por la cual los futuros Alcaldes y Gobernadores-especialmente de los Municipios que no contaban con este tipo de recursos- en hora buena tienen otro ingreso adicional por parte de la nación para poder ejecutar sus programas de gobierno, que ojalá sean obras de alto impacto y mega proyectos que permitan tener un alto desarrollo regional y por ende un nivel superior que permita optimizar la situación crítica de sus habitantes.

GALO DE JESUS

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