Un predio de más de 2.000 hectáreas en Beltrán (Cundinamarca) está en medio de un gran lío jurídico. Algunos campesinos aseguran que vendieron con engaños; los compradores dicen que nunca hubo irregularidades.


La pelea por la hacienda Las Guacharacas, en Beltrán (Cundinamarca), que pasó por media decena de estrados judiciales, llegó a la Unidad de Restitución de Tierras. La solicitud para que esa entidad presente ante jueces una demanda por despojo la interpuso la Empresa Comunitaria Guacharacas, que agrupa a 130 campesinos que aseguran haber sido engañados por funcionarios del antiguo Incoder y socios de la Empresa Agrícola Guacharacas para vender sus predios. Los compradores se defienden advirtiendo que se trató de un negocio legal y que hay intereses de un abogado y algunos pobladores por entorpecer el proceso.

El lío creció de tal forma que, ante la falta de pago de los terrenos, el embargo de la hacienda y una deuda de los campesinos que crecía con Finagro, la Empresa Agrícola Guacharacas se declaró en quiebra y entró en reorganización ante la Superintendencia de Sociedades. Hoy, el expediente está en el Tribunal Superior de Bogotá porque el delegado de la Supersociedades fue recusado y, además, todo lo actuado durante este año fue anulado. A la par, se mueven investigaciones en la Fiscalía contra todos los protagonistas de la historia. Mientras unos hablan de despojo y sobornos, los otros sostienen que se han dado comisiones a jueces y falsificado documentos.

Fuente: Elespectador.com