Los agites y corre corres propios de la etapa final de un proceso de inscripción electoral comienzan a desacelerar su ritmo debido a la fecha límite impuesta para inscripciones y modificaciones de candidatos que piensan participar en las elecciones del próximo 30 de octubre.


El acelere de algunos y la tranquilidad de otros han contagiado los comportamientos de los diferentes movimientos y partidos que tienen representación en Soacha, situación que atrapa a seguidores y simpatizantes por el interés normal de ver reflejado su pensamiento y filosofía partidista en uno de los candidatos que aspira a jugar en este ajedrez político.

Seguramente para el común de la sociedad y para los mismos involucrados en las diferentes campañas políticas es una situación normal y propia de un proceso donde se elegirán mandatarios locales, departamentales, concejos y asambleas, y más que a última hora el Estado le dio por hacer valer la Reforma Política en cuanto a la Ley de cuotas, ordenando que cualquier lista debe estar conformada mínimo con el 30% de mujeres.

Todo lo anterior lo podemos calificar como ‘normal’ dentro de un proceso electoral, aunque la verdad para mí no están bien algunas jugadas deshonestas donde prevalece el interés politiquero por encima del ser humano. Las estrategias de algunos líderes políticos concuerdan con el vacío que tiene la sociedad actual, más cuando a gritos muchos estamos clamando por retomar los valores y comportamientos éticos para que se imponga la honestidad y la verdad, por encima de los intereses mezquinos de unos pocos.

Concluye el corre corre de inscripción y ahora viene la modificación de listas prevista hasta el 18 de agosto; luego, seguramente, vendrán las jugadas maestras de los caciques de los partidos y movimientos políticos para atraer votantes, sin importar la forma de hacerlo. Pero… después… Qué?

Vendrán dos meses y medio de campaña donde se terminarán de ‘cocinar’ los acuerdos y alianzas para inclinar la balanza electoral hacia dos o tres candidatos que serán los que al final jugarán el día 30 de octubre. Todo esto es válido pero hay que advertir que la sociedad civil, los electores, los ciudadanos que están aptos para votar deben tener la plena seguridad de que su voto contribuirá a reconstruir la democracia y a validar el Estado Social de Derecho, NUNCA a fortalecer a ‘marrulleros’ polítiqueros que sólo aprendieron a mercadear los votos como instrumento para enriquecer sus arcas y consolidar su fortín y apetito de poder.

La tarea y el reto es duro, pero los ciudadanos y ciudadanas debemos entender que un proceso electoral no es más que una oportunidad para que el pueblo se manifieste y exprese su voluntad mediante su voto, con el fin de escoger a las personas que merecen ocupar cada uno de los cargos de elección popular.

Quiera Dios que la gente cambie, que el ciudadano de a pie tenga otra actitud, que los líderes comunales y sociales se concienticen del valor sagrado del voto, y que RENUNCIEN a recibir dádivas de aquellos que jamás entenderán la palabra MORAL y ETICA.

El futuro no está en manos de quienes dicen representar a alguien. El presente y el futuro están en cada ciudadano, en cada habitante del más recóndito barrio de la ciudad, en el líder que verdaderamente quiere a su comunidad, NUNCA en los que dicen tener representación.
¡RECUERDEN! Si aquel que ni siquiera representa a alguien actuara, ese día se comenzaría a dar el cambio que necesitamos…