Para octubre y noviembre las precipitaciones serán mayores y nueve zonas están en riesgo. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) anunciaron que se va a presentar un incremento de precipitaciones en lo que queda de septiembre, y durante octubre y noviembre.

En las zonas de Atlántico, Magdalena, Cesar, centro de Bolívar, Norte de Santander, Boyacá, Cundinamarca y Chocó se prevé que la lluvia aumente entre 10% y 20%. Pero durante noviembre las precipitaciones serán aun más intensas en todo el país, aunque con mayor fuerza en las regiones Caribe y Andina, y en el norte de la Orinoquía.

Eduardo José González, director Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastre (Ungrd) aseguró que “la segunda temporada de lluvia en Colombia siempre es más fuerte que la primera, los meses de octubre y noviembre tendrán intensas lluvias; agosto y septiembre han sido de lluvia, los suelos están saturados, los niveles de los embalses están muy altos y los niveles de los ríos están al limite de desbordamiento”.

Por ello, se ha realizado un llamado a los gobernadores y alcaldes para que activen los planes de emergencia y contingencia. De igual forma, los sectores de infraestructura vial, transporte, servicios públicos y recreación han sido alertados, ante la posibilidad de que se presenten de deslizamientos de tierra, hechos que tienen más probabilidad de suceder en Chocó, Nariño, Cauca, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Antioquia, y en las regiones de los piedemontes llanero y amazónico.

El jefe de pronósticos y alertas del Ideam, Daniel Useche, explicó que “los volúmenes importantes de precipitación son consecuencia de la evolución de condiciones frías en el pacífico ecuatorial, y coinciden con que durante la segunda temporada lluviosa del año está activa la temporada de huracanes”.


A ello se agregan los eventos extremos como resultado del cambio climático, lo que después se transforma en consecuencias para las comunidades que viven en zonas de alto riesgo.

Fuente: Karen Pinto Duitama/Larepública