Jonathan acompañaba a su padre la noche del martes y a eso de las 8:00 p.m., a la altura de Quintas de la Laguna, un sujeto aprovechó la congestión vehicular para robarle el celular.

Jonathan le dio por bajar el vidrio del carro y segundos después le entró una llamada. Como su padre era el que iba manejando, él no le vio problema en contestar. “Llevaba como minuto y medio hablando, tenía el celular en el oído derecho cuando de repente sentí que alguien me lo rapó; había mucho trancón y la persona se escabulló entre los carros”, narró el joven.

Dice Jonathan que su padre se bajó e intentó perseguir al ladrón pero el clima, la oscuridad y la gran congestión no ayudaron. “Él intentó perseguirlo, pero regresó como al minuto y dijo que no sabía para dónde había cogido”, replicó.

El joven víctima dice que es increíble que los ladrones estén presentes en todo lado y no haya autoridad alguna para contrarrestar su actuar.

“Me parece que si están arreglando la vía y se desvía el tráfico por este sector, lo ideal es que prevengan esto. Los trancones son atractivos para los ladrones, debieron haber enviado Policía a esta zona, pero no encontramos uno ni para un remedio”, añadió el joven.

Claro que el afectado reconoce que cometió una imprudencia y ‘dio papaya’ al hablar por celular con el vidrio abajo, pero reclama seguridad en las calles de Soacha.  

Lo cierto es que en este caso fue solo un celular, pero el hecho evidencia que los ladrones están por todo lado y aprovechan cualquier circunstancia para hacer daño, y que la Policía descuida zonas donde la delincuencia actúa con facilidad.