Más allá del contundente triunfo electoral del nuevo mandatario, más allá de la demostración del rechazo que los ciudadanos expresaron en las urnas a reiteradas y diferentes aspiraciones reeleccionistas, más allá de la pintoresca campaña para refrescar la política, más allá del anunciado fracaso y retroceso local de la izquierda, al nuevo alcalde le esperan retos y desafíos, que de enfrentarlos y superarlos con acierto, lo proyectarán como un importante líder político en el ámbito departamental y nacional.


En primer lugar Nemocón deberá gobernar para TODOS los ciudadanos sin excepción; lo tendrá que hacer para el gran número de ciudadanos que se abstuvieron de votar y que constituyen más de la mitad del censo electoral del municipio; lo deberá hacer para los que en las urnas también expresaron su inconformidad con todas las opciones: hablo del voto en blanco; tendrá que gobernar para quienes por supuesto votaron en su contra, y desde luego tendrá que hacerlo para quienes en él han depositado su confianza. Del mismo modo tendrá que hacerlo para quienes nunca han hecho del sufragio un derecho ni un ejercicio político; en fin, reitero que Juan Carlos deberá gobernar para TODOS, independientemente de su origen social, de su pensamiento político, de su raza, de su religión, de su lugar de origen o procedencia.

En consecuencia el primer desafío será restituirles la confianza a TODOS los ciudadanos y devolverle la credibilidad a las instituciones como base para recuperar la gobernabilidad que la ciudad requiere para avanzar, por tanto es necesario y fundamental que la actitud de su gobierno esté edificada con un marcado carácter incluyente.

La conformación de un excelente equipo de gobierno, caracterizado por la pluralidad ideológica y política de sus integrantes, será el segundo paso en la dirección para ser desde el comienzo un gobierno de inspiración democrática, que estará sujeto a las más altas exigencias y pruebas de honestidad, pulcritud, eficiencia, capacidad y experiencia de sus integrantes. Bien valdría la pena que la formación del equipo de gobierno sea producto de una decisión prudente, en lo posible que fuera el resultado de una acertada asesoría de expertos en el tema de la administración pública. Tema de tan delicada importancia debe merecer la mayor atención.

Este será su más delicado examen frente a los ciudadanos

En segundo lugar el nuevo gobierno deberá convocar desde ahora a un proceso de acercamientos, diálogos y eventualmente acuerdos con los integrantes del concejo municipal que generen la posibilidad de gobernar con un margen de maniobra sin que las coaliciones que se conformen, bien para gobernar o para hacer oposición, se tornen en hegemónicas, lo cual sería a la larga perjudicial para los propósitos del gobierno, y sobre todo sería perjudicial para el interés general.

Eso significa desarrollar un nuevo tipo de relaciones de equilibrio entre ambos poderes en función del desarrollo de la ciudad y el bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.
Eso, por supuesto, lo deben tener claro los nuevos concejales y quienes en la duma municipal repiten. Naturalmente esta dinámica no significa que el equilibrio de poderes vaya a ir en detrimento del control político que el concejo municipal debe ejercer por mandato de la ley frente a la gestión del equipo de gobierno.

Otros tantos acercamientos, diálogos y acuerdos tendrá que realizar el primer mandatario con los nuevos gobiernos de la capital y del departamento en función del interés común del proyecto de ciudad región en el que Soacha, no solo tiene mucho que perder, sino también mucho que ganar. El país, el departamento y Bogotá tienen una deuda social con Soacha que debe empezar a ser saldada.
Sin embargo, ello no será suficiente si TODOS los ciudadanosno asumen la responsabilidad política e histórica de ejercer el control político que les corresponde sobre las acciones de gobierno del mandatario electo a partir del 1° de Enero de 2012, utilizando para ello los diferentes recursos y mecanismos que la Constitución y la ley han establecido para tal fin y los que desde la comunidad se puedan y deban ser creados para ese propósito.

Deberá ser prioridad y responsabilidad exclusiva del alcalde promover nuevas y más eficientes formas de participación social y fortalecer las existentes como garantía para el ejercicio del control social y la transparencia de su gestión por parte de todos los ciudadanos y sus organizaciones.

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