Un sacerdote aclaró que los santos óleos -que es aceite bendito- se aplican a una persona muy enferma, no para darle un buen morir, sino para pedir a Dios por su salvación aquí en la Tierra.


Pues al referendo, que andaba muy, muy enfermito, le aplicaron el aceite o santos óleos, que llaman. Con la teoría, claro, del sacerdote católico. No, para darle un buen morir, sino para buscar su salvación aquí en la Tierra.
El aceite salvador está funcionando… y el moribundo vuelve a respirar. Resulta que en el Partido de la U había tres representantes que se negaban a firmar la conciliación, a pesar de ser miembros de la comisión respectiva. Eran los honorables representantes Odín Sánchez, Carlos Celis y Germán Viana.

Pues no se sabe qué contenía el aceite milagroso, pero ¡funcionó!; dos de los tres, firmaron la conciliación: Celis y Viana. Y el referendo quedó de un cacho. Solo falta Odín, quien aún no firma. Entonces vean las cuentas: los conciliadores son 50: 25 de la Cámara y 25 del Senado. Los 25 del Senado están así: 15 votan a favor y 10, en contra. Y los 25 de la Cámara votarán así: 15, en contra y 10, a favor, con los 2 de hoy. 15 del senado y 10 de la Cámara, suman 25. Falta solo un votico para la mitad más uno… ¡y eso parece que está listo!

Buenos santos óleos. Milagroso aceite. ¡Bueno, bueno!