Así lo revela un informe presentado por el Centro Nacional de Memoria Histórica que habla de 3.203 homicidios, 767 víctimas de desplazamiento y 147 desapariciones forzadas.

El informe se denomina “Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo Magdalena”, el cual recoge además 93 testimonios de exmiembros de la organización.

De acuerdo al informe, sus primeros vestigios se vivieron a finales de la década de los 70 de la mano de Gonzalo Rodríguez Gacha alias El Mejicano y desde los 90 hasta su desmovilización, en 2004, las comandó Luis Eduardo Cifuentes, alias El Águila.

María Doris Anzola, habitante de Yacopí (Cundinamarca), fue una de las víctimas del grupo paramilitar y quien estuvo al borde de ser asesinada por buscar el cuerpo de su hermano.

“Hace 30 años me mataron un hermano, tenía 20 añitos, me lo mataron, fue el único cadáver que se encontró en la época de 30 años, ya lo habían enterrado cuando lo encontré, el pueblo lo volví al revés con tal de encontrar a mi hermano y mostrar quiénes habían sido. Me iban a matar, me llevaron a la brigada, duré un tiempo, 6 meses en la brigada, me estaban protegiendo para que no me mataran”, expresó Anzola, durante la presentación telemática del informe.

Doris agradeció al Centro Nacional de Memoria Histórica el tener en cuenta a las víctimas, porque siempre el centro de los procesos son los victimarios y aprovechó para preguntar al Gobierno qué pasa con las ayudas a las víctima: “Cuáles son las ayudas del Gobierno para las víctimas de Yacopí? Esta es una región olvidada, yo no he recibido cien pesos del Gobierno, cuáles son las ayudas qué dicen que hay para las víctimas”.

Según los investigadores que adelantaron el informe, el accionar paramilitar de las Autodefensas en ese departamento quebró profundamente el tejido social y dejó en el aire un ambiente de estigmatización a los liderazgos comunitarios.

“Encontramos una pérdida del liderazgo social, una pérdida de la organización social, una estigmatización de la organización social como si la organización social fuera un referente del enemigo, como si organizarse socialmente fuera un tema más propio de grupos armados ilegales de extrema izquierda”, indicó León Rodríguez, investigador del Centro de Memoria Histórica.

Así mismo, dentro del informe también se indica que la incursión del narcotráfico afectó también la cultura campesina del territorio, porque los pobladores veían cómo el negocio de la droga era más rentable que los cultivos legales.

Fuente: Infobae Colombia