Personajes de la vida pública del país y hasta el secretario de seguridad e Bogotá, aseguraron que detrás de las protestas hubo presencia de Eln y miembros de las extintas Farc.

Por ejemplo, el alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, aseguró que los ataques contra 68 CAI y 6 estaciones de Policía en Bogotá, no fueron hechos espontáneos.  “Hay un claro y premeditado plan de dichos grupos”.

El alto comisionado advirtió que “no se puede permitir que grupos armados que no quieren la paz y buscan acabar con la democracia,  se aprovechen de los genuinos sentimientos de protesta pacífica expresados por ciudadanos que respetan la ley y a nuestras instituciones civiles, militares y de policía”.

Ceballos sostuvo que Jaime Galvis Rivera, alias Ariel, miembro del Comando Central del Eln, dirige la estrategia conocida como Guerra Regional con Centralidad Urbana: “Es la vandalización y destrucción de la infraestructura de seguridad que protege nuestros barrios y ciudades, como son los CAI”.

El alto comisionado señaló tajantemente que destruir los CAI es una acción sistemática y premeditada que busca quitarles la seguridad a los barrios, “como parte de una estrategia perversa liderada por el Eln y  las disidencias de las Farc”.

Entre tanto, el secretario de Seguridad de Bogotá, Hugo Acero,  señaló de los actos vandálicos a grupos subversivos y dijo que  hubo “organización y sistematicidad” en los ataques a los 68 CAI que quedaron siniestrados en la capital.

Sostuvo que estos actos destructivos no los hacen los ciudadanos, “los hacen personas interesadas en crear  caos. Se está investigando este tipo de hechos, pero para nadie es un secreto que en Bogotá hay presencia del Eln hace muchos años (…) Y, desde luego, el Eln es una de las organizaciones delincuenciales que realiza este tipo de actos”. Además agregó a través de twitter: “Debemos estar atentos ya que ese grupo (el Eln) pretende capitalizar las protestas legítimas de la ciudadanía”, aseguró Acero.

De igual manera, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, dijo también  que “hay que señalar que el carácter organizado y sistemático de lo que hemos vivido recientemente es producto de las infiltraciones del Eln,  de las disidencias de las Farc y  de otros grupos con distintas denominaciones de anarquistas y terroristas que no hacen más que destruir la propiedad pública y la infraestructura ciudadana dedicada a la seguridad”.

Así mismo, el consultor en temas de seguridad y defensa, Jairo Libreros, señaló que además de la indignación por el asesinato del abogado Ordóñez, fue clara la presencia de grupos de vándalos, quienes aprovechan cualquier oportunidad para protagonizar actos violentos e intentar generar caos, y se juntan a redes criminales que vieron la posibilidad de salir a saquear locales y cajeros electrónicos, confiados en la dificultad de judicializarlos en medio de tanto desorden público.

Para Juan Carlos Henao, expresidente de la Corte Constitucional y actual rector de la Universidad Externado, se deben tener en cuenta causas como la fatiga por la pandemia y su impacto económico, las atrocidades de la policía, la frustración por la interrupción repentina de las manifestaciones democráticas que se estaban produciendo, y la falta de un discurso vehemente del Gobierno Nacional frente a las malas noticias como los asesinatos de líderes sociales, el desplazamiento de tierras, asesinato de miembros desmovilizados de las Farc Ep y la corrupción.

Finalmente, hay quienes dicen que desde el inicio de la cuarentena obligatoria, la Policía se convirtió en el organismo que multaba y sancionaba a las personas que estaban en las calles, generando un constante estado de tensión entre los ciudadanos y los uniformados, lo que habría agudizado la desconfianza y el resentimiento de la gente frente a los uniformados.

Datos y apoyo: eltiempo.com