La idea de este programa es ayudar para que aquellos que ‘construyen para otros’, también puedan hacer realidad el sueño de tener casa o apartamento.


callejón-barrio-satélite-Soacha

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Gustavo Rincón es un trabajador de la construcción que se convirtió en el primer beneficiario de este programa, el cual gracias a una alianza entre Camacol Bogotá y Cundinamarca, Amarilo y el Fondo Nacional del Ahorro (FNA), permite que estas personas puedan acceder a vivienda propia, a través de variadas alternativas que repercuten en la realización de este sueño para ellos.

El nuevo apartamento de Gustavo se encuentra ubicado en el Conjunto Residencial Frailejón III de Ciudad Verde, lugar al que este hombre logró llegar gracias a que durante un año ahorró $100.000 mensuales para la cuota inicial de su vivienda, teniendo en cuenta que además contó con el apoyo de Camacol, entidad que tramitó el subsidio ante la caja de compensación familiar, el crédito ante el FNA y otros recursos adicionales por valor de $5 millones, los cuales fueron aportados por Fidubogotá (Fiduciaria Bogotá), logrando así hacer el cierre financiero que le permitirá dejar de pagar arriendo.

Sumado a lo anterior, Amarilo, como gerente del macroproyecto Ciudad Verde, donó a Gustavo y a su familia el 50% de los gastos de escrituración del apartamento. Igualmente, la firma Incol, para la cual trabaja el beneficiario, le donará las puertas, los pisos y los demás acabados de su nuevo hogar.

“Esto lo logro con mucho sacrificio y mucha dedicación, me siento muy feliz, no hay palabras para explicar esto. Estoy en mi vivienda propia y ya no hay quien me moleste, porque vivir de arrimado es lo peor. Duré un año haciendo el ahorro voluntario contractual y hace casi dos empecé con el programa, y aspiro a que dentro de unos dos meses ya esté viviendo en mi apartamento. La vivienda la entregan en parte en obra gris, pero mis jefes en Incol me van a colaborar para terminar los acabados, a fin de adecuarlo bien para poder vivir. El mensaje que quiero enviar a mis compañeros es que no se queden toda la vida pagando arriendo, que mejor piensen en el futuro, en tener algo propio, porque vivir toda la vida de arrimado es muy aburridor. Ellos deben intentarlo y echar ‘pa’ lante’, meterle verraquera, porque si yo pude, ellos también pueden”, explicó Gustavo Rincón.

Alianzas para cumplir sueños

Así se puede describir la gestión realizada por las entidades antes mencionadas, quienes en un trabajo conjunto se han propuesto ayudar para que aquellos que ‘construyen para otros’, también puedan hacer realidad el sueño de tener una vivienda propia. Algunos de ellos hablaron sobre el aporte hecho para cumplir con este propósito:

“Tenemos la fe y la certeza de que mejorando la calidad de vida de las personas que laboran en el servicio de la construcción, podemos sacar este país adelante. Como lo indica el nombre del programa, la idea es que nos cojamos de la mano las personas que estamos en las instituciones interesadas en hacer un mejor país, para sacar adelante a estas familias. Trabajamos en principio a través de una alianza con las cajas de compensación familiar y con el Fondo Nacional del Ahorro, buscando que mediante la promoción del ahorro, el uso adecuado de las cesantías y el acceso al crédito, las personas que construyen para otros puedan tener su casa propia. Gustavo y su familia simbolizan el sueño de muchos, esos muchos que ahora son miles y que están ahorrando”, expresó Marta Moreno, Gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca.

“Hace más o menos año y medio firmamos un convenio con Camacol, en donde pretendíamos trabajar de la mano para lograr los cierres financieros de los diferentes trabajadores y oficiales de la construcción. El problema que teníamos es que ellos podían ahorrar y acceder a un crédito, pero muchas veces no lograban ese último peldaño para acceder a su vivienda propia. Ese convenio lo firmamos, fuimos de la mano con Camacol a las diferentes construcciones, afiliamos a los trabajadores, sensibilizamos acerca de la importancia del ahorro, y con un aliado tan importante como Camacol, logramos que ellos se articularan con otras entidades con el fin de tener ayudas para ese cierre. Con todos trabajando de la mano, fue que logramos que Gustavo tuviera su vivienda, de lo contrario no hubiera sido posible”, agregó Daniel Herrera, Asistente de Presidencia del Fondo Nacional del Ahorro.

Por último, vale la pena mencionar que en la base de datos del FNA, hay aproximadamente 1100 trabajadores de la construcción que están haciendo su ahorro para la compra de sus viviendas. Se espera que ellos terminen su ahorro, a fin de que puedan recibir su crédito y los aportes de otras entidades. La meta es que como mínimo, la mitad de estas 1100 personas puedan recibir su vivienda finalizando este año.