El médico internista Óscar Pérez, de 62 años, murió una semana después de que su hijo falleciera también de COVID-19.

El Dr. Pérez falleció luego de estar 20 días en una Unidad de Cuidados Intensivos del Policlínico del Olaya. Su hijo, un abogado de 37 años, también murió por esta enfermedad.

El médico resultó contagiado luego de dedicarse a salvar vidas y atender pacientes que se habían infectado, pero por cosas del destino a él también lo alcanzó el coronavirus.  Comenzó a sentir los síntomas y poco a poco fue agravándose hasta que tuvo que ser hospitalizado. Permaneció en una Unidad de Cuidado Intensivo en el Policlínico del Olaya durante tres semanas.

El Dr. Pérez falleció el pasado martes. “Tristemente nos deja un vacío grande en el corazón. Era una gran persona, un gran profesional y médico, dispuesto siempre con toda la pasión a prestar su servicio”, dijo su esposa Luz Álvarez.

El miércoles en la tarde fue despedido por sus colegas, familiares y amigos, y entre lágrimas y aplausos partió a la eternidad.       

El doctor Pérez laboró por más de 20 años en el Policlínico del Olaya, uno de sus dos hogares, porque también prestó sus servicios en el Hospital San Blas, en donde inició su profesión.