El Museo de la Migración rescata las historias de los inmigrantes de uno y otro lado de la frontera colombo-venezolana y es un espacio que invita a reflexionar sobre la movilidad humana y donde los propios inmigrantes son los protagonistas. Comenzó a desarrollarse como proyecto artístico en noviembre de 2020 y recientemente abrió sus puertas virtuales.

Según, David Hernández, coordinador de iniciativas de la organización Reconciliación Colombia, la idea nació para «tener un espacio web en el que pudiéramos visibilizar historias sobre la migración desde los elementos positivos que genera la migración».Después, cuenta David, contactaron a Ana María Montenegro, una artista bogotana con experiencia en este tipo de desarrollos web artísticos «y con ella ya le dimos forma a lo que es en este momento el Museo de la Migración”.

Con el apoyo de diversas organizaciones de la sociedad civil, la artista Ana María Montenegro realizó sesiones virtuales durante tres semanas, con estudiantes de Villa Rosario, una población ubicada a más de seis kilómetros de Cúcuta, ciudad fronteriza entre Colombia y Venezuela, y una de las más impactadas por el flujo migratorio de venezolanos.

El objetivo de los encuentros era responder “¿Qué significa la migración?” en palabras de sus propios protagonistas.

Paty Pérez, colombiana retornada y fundadora Museo de la Migración le contó a la VOA que participó de una videollamada en la que debía pintar y expresar su experiencia en la frontera.

“En ese momento, se me vino a la cabeza lo que yo viví en el 2015 que fue la deportación. Fue algo que se me vino y que se me dio por dibujar y ella me dijo que si quería participar y redacte lo que viví en el 2015, cómo nos sacaron, nos rodearon”, recuerda Paty.

Después de este ejercicio, los participantes recogieron fotografías e imágenes de sus archivos personales para evidenciar el significado de la migración. Quienes ingresen a este museo virtual tendrán la oportunidad de conocer las historias de inmigración de la mano de sus protagonistas, para entender que, detrás de una de las crisis migratorias más grandes de la región, según la ONU, también existen oportunidades de integración.

El museo de la migración se compone de dos niveles. El primero corresponde a la misión y reconocimiento de sus ocho fundadores o protagonistas.

En el segundo nivel están las salas de exposición diseñadas por migrantes como Juan Marco Rivas, un venezolano de 21 años, creador de dos de las salas del museo flotante: “El caos en 1,7 km cuadrados” y “Venezuela en songs”.

El inmigrante venezolano Juan Rivas, fundador del Museo de la Migración, dice que “la creación de este reportaje fue una semana de trabajo, yo fui a la parada y comencé con mi celular, sin ningún equipo fotográfico. Fui como cualquier ciudadano y me dirigí a las calles de la parada. Mi motivación siempre fue mostrar ese mensaje, porque ningún periódico, ningún otro medio que yo siga o haya seguido, había visto que publicaran algo así tan crudo de la situación de la parada”.

De su sala “Venezuela en songs”, Juan le pidió a sus amigos y familiares una lista de canciones que les hiciera recordar a su país, sin importar el ritmo.

“La música de Venezuela es algo que la caracteriza, entonces ¿por qué no darle su lugar, su espacio, su valor?”, dice Juan

A través de esta experienciam Paty y Juan afirman que pudieron explorar su faceta artística, hasta ese momento, desconocida. De este modo, pudieron darle voz a miles de migrantes que cruzan o que han cruzado la frontera.

Para Paty, “fue algo muy bello que nunca pensé que me fuera a pasar, de comentar la historia y que sé que más de uno la va a ver, que van a decir que en el 2015 contaron esto, mostraron, las fotos eran feas, pero entienden mi mensaje de lo que se vivió”.

“Nuestro propósito es llegar aún más lejos”, concluye Juan. (Informe Voz de América).

Nelson Abril y Karen Sánchez, voanoticias.com

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