Lo peor del caso es que quien abusaba y la condujo a la prostitución y al consumo de estupefacientes fue su propio padrastro.

La madre de la menor sólo se dio cuenta cuando la niña empezó a mostrar actitudes diferentes a su comportamiento normal, como no hacer caso, volarse de la casa, no llegar a dormir y consumir droga.

La progenitora, al ver el extraño comportamiento de su hija, acudió a su expareja, justo el hombre que abusaba de la menor, pero ella inocentemente le contó lo que estaba pasando sin saber que él sabía todos los movimientos de la niña.  

La madre decidió internar a su hija en un centro de rehabilitación y fue cuando la niña comenzó a hablar. Según relata, la menor confesó que era su padrastro el responsable de todos sus movimientos y actitudes; dijo que “algunas veces la llevaba a un bar del centro y le hacía cosas, otras veces al apartamento de él y que además le suministraba droga para que ella se dejara hacer lo que él quería”.  

Enterada de la situación, la mujer decidió denunciar a su expareja por abuso y prostitución de menores, motivo por el cual las autoridades capturaron al sujeto. Ahora el hombre enfrenta los delitos de acto y acceso carnal abusivo con menor de 12 años, y se espera audiencia para que un juez lo envíe a la cárcel.

Por lo pronto, la menor está en un tratamiento psicológico para superar el daño hecho a tan corta edad y desintoxicar su cuerpo a raíz del consumo de drogas al que fue obligada por su padrastro.

Foto: archivo – apoyo: Noticias RCN