La movilidad y el transporte público de pasajeros en el corredor Soacha- Bogotá no dejará de ser tema de actualidad, hasta tanto las autoridades nacionales y departamentales, con la seriedad del caso, tomen unas políticas públicas que verdaderamente sin ningún tipo de resentimientos administrativos y políticos busquen una solución que en definitiva no es responsabilidad del Municipio de Soacha, sino de la nación, por cuanto la autopista Sur es una vía del orden nacional.


Cuando hablamos de política pública existe una gran contradicción en el ejercicio y desarrollo de las mismas; por cuanto este tipo de soluciones emanadas dentro del marco legal no constituyen la solución a las necesidades y, lo que es peor aún, no garantizan el normal desenvolvimiento y cumplimiento de las mismas. Los mandatos y los gobiernos son transitorios y las necesidades son permanentes; un claro ejemplo de esta situación es el problema que se ha presentado en la ciudad de Bogotá D.C. con el estudio de los transportes masivos y especialmente con el metro; al cambiar de Alcalde sus formas de pensar y ejecutar las obras son distintas y por ende la pérdida de los recursos ha sido el factor predominante.

Hace algunos días, en vísperas de la convocatoria al plebiscito para refrendar la firma de los acuerdos de paz, el presidente Juan Santos Calderón acompañado de Jorge Emilio Rey como Gobernador de Cundinamarca, se comprometieron ante el alcalde de nuestra ciudad, Profesor Eleazar González Casas, en la culminación del proyecto desde hace más de 10 años olvidado de las fases II y III de Transmilenio; y entre otras cosas dentro de sus discursos pareciera ser que le entregaban el inicio de una obra macro a la ciudad. Frente a este tema, con toda la seriedad y conocimiento del caso, puedo afirmar que dicha obra no constituye de ninguna forma la solución para resolver los problemas de transporte público y, lo que es peor aún, no soluciona los problemas complejos de movilidad en el corredor del Sur.

Por otro lado, si hacemos un breve análisis de la efectividad que han tenido los dos últimos sistemas de transporte en la capital de la república, podemos decirle a la ciudad que se han convertido en un fracaso de modelo en donde la inversión del estado ha sido generosa con la empresa privada. Sin embargo a las buenas intenciones, el sistema no representa en definitiva la solución que los capitalinos necesitan. Caso particular el de Soacha que a la fecha no existen los estudios y diseños para la prestación del servicio de alimentación, pero se sigue dando viabilidad a los proyectos en donde económicamente los beneficiados son grandes empresarios, descuidando a nuestros pequeños propietarios y empresas que por falta de organización y ayuda del gobierno siguen quedando en el olvido.

El encontrarnos totalmente seguros que una vez culminadas las fases II y III de transmilenio no son la solución para el cubrimiento del total de los pasajeros que diariamente se movilizan a la capital de la república, es responsabilidad del Estado garantizar la libre circulación de los ciudadanos en condiciones humanas y dignas, este último enunciado es lo que por más de 20 años no han tenido oportunidad de gozar los soachunos debido a una serie de Resoluciones y Decretos por parte del Ministerio de Transporte que, con sus medidas anti técnicas y carentes de legalidad jurídica dentro del ejercicio de la potestad reglamentaria, han perjudicado a la comunidad y no han permitido que las empresas desarrollen y se ajusten dentro de los modelos que nos presentan las oportunidades de mejoramiento del parque automotor del siglo XXI.

Ante la situación anteriormente enunciada, para poder mejorar la prestación de este servicio indiscutiblemente se deben buscar medidas alternativas en la construcción de una vía que permita de una u otra manera descongestionar la Autopista del Sur; sin duda alguna una deuda social del Gobierno Nacional no solo para Soacha, sino para todos los Municipios y Departamentos del Sur del país. De no existir las condiciones mínimas que garanticen una mejor movilidad para el transporte público de pasajeros, muy difícil sería una reposición total del parque automotor, máxime aún cuando los privilegios son para los grandes monopolios.

Por estos últimos días tengo entendido que el Ministerio de Transporte se encuentra diseñando un modelo para la reposición del parque automotor de Soacha y otros Municipios, de una forma equívoca y desconsiderada en la que dicha reposición se hace por el número de sillas de cada vehículo; es decir que se deben desintegrar físicamente hasta tres y cuatro colectivos con la finalidad de ingresar uno nuevo. El problema inicia cuando los propietarios deben por obligación convertirse en socios para poder ingresar a este proyecto; lo grave del asunto no termina ahí, ¿por dónde van a transitar estos vehículos que una vez mejorada su presentación, se necesita por obligación un ágil y mejor servicio? A lo anteriormente enunciado se sigue sumando que los usuarios deben seguir pagando dos y tres pasajes para llegar a su destino, se sigue tocando el bolsillo de los más pobres y humildes es en donde no existe la participación del estado y sus autoridades para resolver esta situación.

A veces pareciera ser como si el municipio de Soacha no formara parte del estado colombiano, ya que inclusive sus promesas de campaña y compromisos de gobierno son incumplidos como es el caso de cazucable y el tren de cercanías; realmente no hay derecho, es por eso que las decisiones del ejecutivo local las debemos acompañar y blindar para poder algún día ver a nuestra Soacha como la soñamos.

@galodejesus