Por Jeisson Fonseca

Las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, lograron la captura de Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, señalado máximo cabecilla del Clan del Golfo, en el cerro del Yoki, paraje rural ubicado en el corregimiento El Totumo, de Necoclí (Antioquia).

Se generaron órdenes de captura con fines de extradición por parte de Estados Unidos. Una de la Corte Distrital para el Distrito Sur de Florida, proferida el 10 de julio de 2015 por delitos federales de narcóticos, y la otra, de la Corte Distrital para el Distrito Este de Nueva York, expedida el 23 de octubre de 2015 por el delito de participar en una empresa criminal continuada y delitos de narcóticos. Úsuga David es señalado de ser uno de los principales auspiciadores del narcotráfico en el país, y se le atribuyen múltiples afectaciones a defensores de derechos humanos y reincorporados.

Desde los 16 años, alias Otoniel perteneció al EPL, y en 1991 se desmovilizó de ese grupo armado. Posteriormente conformó su propia estructura denominada Bernardo Franco y luego hizo parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Tras la desmovilización de los paramilitares se creó la organización criminal Los Urabeños en 2007, precisamente por su injerencia en la región del Urabá antioqueño y chocoano, y finalmente denominada Clan del Golfo, en la cual ‘Otoniel’ asumió como cabecilla tras la muerte de su hermano Juan de Dios Úsuga, alias Giovanni, en Chocó. Lo paradójico es ver como las fuerzas armadas le tratan como un rock star que, si bien es un golpe importante para la paz de Colombia, en términos de seguridad y confidencialidad de la información pueden llegar a impactar negativamente en futuras investigaciones.

Por Jeisson Fonseca