Sumado al problema de movilidad y seguridad vial en la Autopista sur, la negligencia de la Concesión Autopista Bogotá Girardot originó un enorme daño a la ciudadanía con la compra del predio ubicado en la Cll.14 con Cr. 4, a escasos metros del puente peatonal de la Cll.13, el cual se convirtió en refugio de delincuentes y consumidores de droga.


Hace algunas semanas el mencionado concesionario adquirió la mayoría de locales del antiguo Centro Comercial El Arca, como parte de la compra de predios para la construcción de la fase II del sistema Transmilenio en Soacha. Pero aunque se supone que dichas edificaciones debían ser demolidas o por lo menos enceradas mientras se da inicio a las obras, los locales han sido ocupados paulatinamente por habitantes de la calle que han hecho del sitio un lugar para el hampa y el consumo de drogas.

La situación se ha agudizado desde hace unos quince días, cuando dichos individuos comenzaron a ‘desfragmentar’ ladrillo por ladrillo y reja por reja al antiguo centro comercial, a tal punto que en la actualidad llegan a diario cerca de 40 personas a realizar sus actividades delictivas, afectado a los pocos comerciantes que aún quedan en los locales que permanecen en pie, así como también a quienes se han reubicado en los locales cercanos y a quienes transitan cerca de la zona.

“A veces llega gente en vehículos de tracción animal, que no se sabe de dónde vienen, ellos mismos fueron los que empezaron a desarmar esto poco a poco. Este problema nos está dañando la imagen en el sector, especialmente de noche, pues a esa hora llegan personas a consumir vicio y delinquir. Se dice que esos predios fueron comprados por la Concesión, por eso les pedimos a ellos que nos colaboren a ver si pueden demoler eso rápido, porque hasta ahora sólo hemos tenido perjuicios”, explicó Hilda Gutiérrez, una de las comerciantes afectadas.

“Se robaron todo lo del Centro Comercial, la Policía no intervino y dejó que eso pasara. En este lugar hay mucho expendio de droga y ya no se puede pasar en la noche porque le sacan a uno cuchillo y lo atracan. Diariamente están entrando entre 25 y 40 consumidores de droga, pero mientras nos atacan a nosotros los vendedores, no se hace nada en contra de estas personas. Necesitamos que nos solucionen este problema, por lo menos que tumben esa estructura. Me parece una falta de respeto que el concesionario no responda”, agregó Martha Álvarez, comerciante afectada.

“Lo que era el Centro Comercial se volvió un refugio de viciosos y gente ‘maldadosa’, nos toca cerrar los negocios sobre las 5 o 6pm, porque esta zona se volvió muy insegura. Además de eso, nos vemos afectados por la contaminación que se está generando, gracias al pantano que tenemos aquí al frente de los locales”, expresó José Rubén Martínez, propietario de uno de los locales que están ubicados frente al antiguo centro comercial.

“Yo estuve presente cuando tumbaron las rejas y los muros, incluso he sido víctima de un robo, pues hace unos días hurtaron gran parte de la mercancía de mi negocio. Debo estar cuidando que no se me metan al local durante todo el día, porque hay mucha delincuencia que permanece en ese sitio; nadie ha venido a hacerse cargo de eso, y lo único que se ve son delincuentes”, manifestó Cerafín Chavarro, otra de las personas afectadas.

A propósito de lo anterior, el mismo Chavarro envió el pasado 9 de octubre un Derecho de Petición a la Concesión Bogotá Girardot para exigir no sólo una solución al problema que esta entidad creó con el irresponsable manejo que le ha dado al predio en cuestión, sino también para solicitar la indemnización que el concesionario le prometió por la cesión de su propiedad, la cual hasta el momento y después de mucho tiempo, aún no ha sido girada.

A pesar de la situación y los perjuicios ocasionados, tal como suele hacer la Concesión, no ha habido ninguna respuesta o explicación a lo denunciado por los comerciantes afectados. Mientras tanto, el lugar sigue siendo acechado por los delincuentes, y el riesgo para las personas continúa en aumento.