El consumo de drogas en cualquier hora del día y de la noche, sumado a la escasa presencia policial, son factores que han permitido a los delincuentes tomar la delantera a las autoridades y hacer de las suyas en la zona escolar del sector Sumapaz en la comuna cinco, afectando a las comunidades educativas de diversos colegios del sector.


La difícil situación con las personas consumidoras de droga ha generado una problemática difícil de controlar para las decenas de padres y madres de familia que tienen a sus hijos estudiando en colegios aledaños al parque de Sumapaz, como el Liceo Almirante Padilla, la institución Educativa Dirigentes del Futuro o el Liceo María Inmaculada. El aumento en el número de atracos por parte de individuos menores de edad se ha multiplicado en este sector sin que la presencia de la policía atenúe la delincuencia y mucho menos el riesgo que los estudiantes corren en el momento de entrar o salir de sus clases.

“Yo estoy muy preocupada porque recojo a mi nieto todos los días a las cinco de la tarde y cuando uno viene no hay menos de quince o veinte niños (porque ni siquiera son adultos), son solo niños consumiendo drogas de quien sabe qué tipo, por lo que sí me preocupa que mi nieto se levante y conviva en un clima tan pesado porque tarde o temprano lo va a afectar”, expresó Gloria Caicedo, acudiente de uno de los estudiantes de la zona.

“Ya me da miedo mandar al niño solo, por eso ya voy yo personalmente a traerlo o le digo a mi esposo que vaya por él porque en horas de la tarde el ambiente se pone muy pesado, me parecería bueno que los colegios se integraran porque al fin y al cabo los que resultan perjudicados son nuestros hijos y después nadie nos responde por ellos”, dijo Marlén Zabala, madre de familia de uno de los alumnos de un colegio del sector.

Y es que el tema se ha tornado delicado y aún más si se tiene en cuenta que esta situación ya ha sido puesta en conocimiento de las autoridades, en especial de la policía, institución la cual ya ha efectuado algunas acciones como la instalación de un CAI Móvil que duró en la zona algunos días, pero que misteriosamente desapareció y permitió la vuelta al parque de estos grupos de personas que alteran la tranquilidad de la comunidad educativa y de los vecinos que residen en este sector de la comuna cinco.

“Nosotros como institución lo que hacemos es llamar a la policía, ellos a veces vienen y nos colaboran, pero infortunadamente los requisan, los espantan pero a los cinco minutos otra vez está lleno el parque. En las noches es grave la situación porque nosotros tenemos servicio de guardería y cuando salen a las siete de la noche los últimos niños es crítico porque no solamente la cantidad de marihuaneros, sino que el olor es bastante incómodo”, explicó la profesora Martha Canal Murcia, rectora de la Institución Educativa Dirigentes del Futuro y quien junto a sus alumnos vive en carne propia este drama.

La docente manifestó que recientemente hubo una reunión entre los directivos de diferentes colegios de la zona y las autoridades policiales a fin de establecer mecanismos de defensa y control para mitigar este problema, allí se socializaron algunos canales de comunicación con los que cuenta la policía para que los docentes realicen sus respectivas denuncias cuando se presenten situaciones que atenten contra la integridad de las personas.

“Lo que estamos buscando es que se vuelva a instalar el CAI móvil que hace un poco más de un año nos quitaron y el cual era mantenido cuidadosamente por toda la comunidad. También hago una invitación para que los rectores de las demás instituciones educativas hagan algo por los muchachos porque es que muchas veces ellos ni salen a mirar qué pasa y solo se limitan a entregarlos en la puerta, siendo que hay que estar pendiente de ellos”, resaltó la Rectora.

Finalmente, hay que recalcar que el trabajo aunado entre padres de familia, policía y docentes del sector es el componente que permitirá fortalecer la seguridad de los niños y niñas que diariamente acuden a estos centros educativo a formarse integralmente, pero que cada vez están más expuestos a ser vulnerados por delincuentes que seguramente en algún momento de sus vidas también hicieron parte de alguna comunidad educativa, pero no lograron sobreponerse a los ofrecimientos que otros malhechores les hicieron en determinado momento.