La medida de pico y placa tomada en la administración de Enrique Peñalosa Londoño y por las diferentes Administraciones de turno como restricción al uso de los vehículos públicos y particulares en determinados días y horas con mayor afluencia de tráfico en el área urbana para, de una u otra manera tratar de mejorar la movilidad, especialmente en la ciudad de Bogotá D.C., no es sino una medida alterna que no significa la solución a este gran problema que por falta de planificación urbana y estructuración en la construcción de la ciudad, la comunidad ha tenido que verse obligada a esta serie de disposiciones que desde todo punto de vista perjudican el libre desarrollo social y económico de los ciudadanos.


A consecuencia de la falta de interés y preocupación por parte del Gobierno Nacional, Departamental y Local, el Municipio de Soacha ha sido uno de los más afectados por no contar con vías alternas que permitan una mejor movilidad sobre la Autopista del Sur, que es una vía nacional de primer orden, que hace parte del convenio Panamericano y que como tal debería existir el desarrollo de una obra de alto impacto con vías que permitan de una vez por todas terminar con esta pesadilla, cuando iniciamos el viaje desde cualquier punto de Soacha a la capital de la república.

El paro realizado por los pequeños propietarios y conductores del servicio público de pasajeros por carretera que prestan el servicio dentro del convenio interadministrativo Soacha-Bogotá, bajo el pretexto de que a raíz de la decisión de levantar la medida de restricción de pico y placa para este servicio por parte del Alcalde Mayor de Bogotá Gustavo Petro Urrego; por una parte se agravó la movilidad y que se bajaron sus ingresos, es una afirmación vaga en el sentido de la palabra y al exigir al Alcalde Municipal, Arq. Juan Carlos Nemocón, que bajo Decreto reglamentara dicha restricción, es algo totalmente ilógico por cuanto la necesidad del servicio en nuestro municipio en todos y cada uno de los barrios es una necesidad de primer orden, para la cual por falta de organización en rutas y horarios este servicio público ni siquiera se merece el calificativo de malo, sino que es pésimo; al contrario, se le debería exigir a la autoridad municipal que por su digno intermedio se solicite al Ministerio de Transporte la Reposición del Parque Automotor con la finalidad de mejorar la calidad del servicio y hacer que las empresas que existen, que no son sino empresas de papel, se responsabilicen de lo que verdaderamente significa ser empresarios dentro de la industria del transporte en el país.

La construcción de todos los proyectos de vivienda de interés social asignados sin ningún tipo de estudios por parte del gobierno nacional, hace aún más preocupante la situación porque como nos podemos dar cuenta la cantidad de familias que diariamente se vienen a vivir en esta ciudad es considerable; por consiguiente, sus necesidades en servicios públicos entre las cuales en primer orden está el transporte, debe ser una necesidad que debe ser resuelta porque así como crecen los bares, cantinas, tiendas, restaurantes, supermercados, droguerías, panaderías etc. etc., de igual forma deben contar con el suficiente parque automotor para su traslado normal a los diferentes sitios de trabajo, situación que no ha sido resuelta.

Es muy triste decirlo, pero la verdad no se puede ocultar, cuando todos sabemos que el personal que opera este tipo de servicio en su gran mayoría no es personal calificado, al tiempo que existe una profunda despreocupación por parte de quienes lideran estas empresas al saber que no capacitan a los conductores, no hacen un seguimiento ágil y ordenado a la compostura y conducta que manejan con los usuarios, y por consiguiente cada colectivo o buseta es una empresa diferente, administrada a su gusto, estilo y antojo, perjudicando desde todo punto de vista al consumidor final, que somos los usuarios.

Por otro lado, es de anotar que quienes lideraron el paro no fueron ni siquiera los propios transportadores de Soacha, sino los transportadores vecinos que prestan el servicio desde Sibaté y lo que es peor aún, obligando a la Administración Municipal de Soacha a tomar decisiones en la que los únicos perdedores son los usuarios del servicio.

Con respecto a su argumentación invalida de que tienen una notable reducción en los ingresos, es de anotar que los conductores asalariados están mal acostumbrados a tener unas ganancias diarias comprendidas entre los $60,000 a $120.000; lógicamente con la medida los propietarios se vieron obligados a reducir la tarifa de producido, pero como de nuevo la medida tomada por el Alcalde tiende a que en el mes se tendrán que parar por obligación 3 días, de nuevo la tabla de valores de producido debe ser reconsiderada, por lo que por ningún lado se puede catalogar como un éxito, ya que de nuevo tendrán que pagar los producidos como han sido de costumbre.

Si la prestación del servicio en calidad de conductores dentro del corredor Soacha- Bogotá en realidad se fuera a pérdidas, como desde lejos lo aprecian, no se vería el subsidio por parte de los mismos conductores asalariados porque en las horas valle no cobran el pasaje completo y transportan por tan solo $ 1.000 la ruta completa, acto el cual con 200 pasajes tienen una pérdida diaria de $90.000. Lo que sí es importante es que las empresas se puedan poner de acuerdo sin ningún tipo de intereses empresariales ni personales y puedan junto a las autoridades establecer un rodamiento que mejore la guerra del centavo, tenga control empresarial y por ende de la mano con la autoridad puedan mejorar la calidad de este servicio para la comunidad.

Este es un problema en el cual todos los ciudadanos comprometidos con el bienestar y desarrollo de nuestro Municipio debemos estar interesados; razón por la que invito a que sus opiniones, inquietudes y críticas sean constructivas en base a proyectos de solución y alternativas que nos permitan, en lo posible, superar esta crisis que por varios largos años se viene soportando.

@galo de jesus