Cuatro personas capturadas, 7.200 unidades de licor adulterado aprehendidas, 1.200 estampillas falsificadas y 14 millones de pesos en efectivo, fueron el resultado de la operación “Escoceses”, adelantada por Policía de Cundinamarca con apoyo de la Fiscalía.


Según el informe de la Policía, aún en sus precarias condiciones, el licor alcanzaría un valor cercano a los $400 millones.

El licor, nacional e importado, que estaba listo para ser distribuido en Bogotá y en Cundinamarca, presentaba, de acuerdo con el peritaje realizado, partículas extrañas nocivas para la salud, como tierra, insectos y hongos, entre otras. Las personas capturadas ya fueron puestas a disposición de las autoridades correspondientes.

Se conoció además que la organización delincuencial contactaba a recicladores, quienes eran los encargados de venderles las botellas y las cajas originales, difícilmente identificables por parte de la ciudadanía.

“La Policía de Cundinamarca en esta estrategia institucional de seguridad y convivencia ciudadana logró ubicar este gran cargamento de botellas de licor de alta categoría adulterada. De acuerdo con información suministrada por la comunidad y una actividad de vigilancia y seguimiento, se logró hacer un allanamiento que permitió ubicar e incautar este cargamento, para evitar su comercialización, que atenta contra la salud de los colombianos”, afirmó el coronel José Miguel Correa, comandante de la Policía de Cundinamarca.

La Dirección de Rentas del Departamento y la Policía de Cundinamarca hacen las siguientes recomendaciones a los compradores y la comunidad:

· Cuando vaya a comprar una bebida alcohólica, hágalo en lugares de confianza, nunca en puestos callejeros, parques, casetas o establecimientos no autorizados.

· Exija que el sistema de cierre o tapa esté intacto y no haya sido manipulado.

· Desconfíe de las bebidas alcohólicas de bajo costo; pueden ser falsificadas o adulteradas.

· Las etiquetas deben estar en buen estado, no deben soltar tinta ni poseer sistemas de identificación borrosos.

· Al mirarse a contraluz, el contenido no debe poseer objetos extraños ni partículas en suspensión.