Las ocho cámaras de seguridad que al comienzo de esta administración se instalaron y que eran monitoreadas desde la Casa de la Justicia, ahora son supervisadas directamente desde el comando de policía.


Con el tiempo que llevan instaladas han facilitado la captura de varios delincuentes, principalmente expendedores y consumidores de estupefacientes.

Ni por un minuto son descuidados los monitores que reciben la señal en tiempo real de las videocámaras. Un agente está pendiente de cualquier eventualidad captada por los lentes de los 8 ojos vigilantes que posibilitados para girar 360º registran lo que sucede en puntos estratégicos del pueblo.

Es una herramienta que la Policía tiene para vigilar el orden público local, el tránsito, los establecimientos céntricos, e incluso, a los delincuentes que hacen de las suyas.

Aún faltan sitios por recibir dispositivos de grabación como los ya instalados. La Gobernación de Cundinamarca prepara la entrega de 8 cámaras más que serán dispuestas en sitios que por estudio requieren el ojo vigilante.

La Comandante de Policía Gloria Patricia Díaz dijo que la ayuda de las cámaras ha sido “favorable principalmente para hacer seguimiento y reconocimiento a expendedores de drogas, quienes operan en lugares ocultos quizá para el ojo del ser humano, pero no para la potencia y nitidez de estos elementos”.