La Policía Nacional ubicó y desmanteló un laboratorio artesanal para la producción de clorhidrato de cocaína y puso al descubierto una nueva modalidad de transporte de estupefacientes que consistía en camuflarlos dentro de tablas para cama.


En atención a la estrategia de intervención integral contra el narcotráfico, y con el fin de contrarrestar el accionar de algunos de sus traficantes, la policía de Cundinamarca, gracias a la oportuna información suministrada por la red de cooperantes, desmanteló un laboratorio artesanal donde se producía 200 kilos de clorhidrato de cocaína al mes.

Personal adscrito a las seccionales de inteligencia e investigación criminal de la policía de Cundinamarca, se dirigieron hasta la vereda Victoria Alta en jurisdicción del municipio de Silvania, donde encontraron un campamento acondicionado como laboratorio de producción de alcaloides.

A 15 kilómetros del casco urbano de Silvania y en medio de una zona boscosa, los uniformados ubicaron una vivienda abandonada que era utilizada para almacenar implementos y elementos químicos.

A unos 500 metros de la mencionada vivienda, hallaron cuatro campamentos acondicionados como laboratorio, donde encontraron 200 kilos de cocaína y base de coca, junto con 9 hornos microondas, dos destiladores de líquidos, dos secadores industriales, un compresor, una prensa, dos básculas electrónicas y elementos para el procesamiento de alcaloides.

Los investigadores con ayuda de un canino antidrogas, revisaron minuciosamente los implementos allí encontrados y dentro del depósito de insumos hallaron 14 paquetes de tablado para cama, para un total de 143 tablas, que al partirlas, se descubren láminas de base de coca con un peso total de 40 kilos.

En el operativo, los investigadores hicieron las pertinentes diligencias de identificación preliminar de sustancias, y luego de la respectiva toma de muestras, destruyeron el campamento junto con una tonelada de insumos químicos sólidos y líquidos.

Los elementos avaluados en 300 millones de pesos y el laboratorio se incineraron en presencia del personero municipal y de las autoridades judiciales, luego de la respectiva elaboración de las actas que fueron dejadas a disposición de la Fiscalía seccional del municipio de Fusagasugá.

Modus operandi

Los narcotraficantes toman en arriendo las fincas con el pretexto de cultivar productos de la canasta familiar y las utilizan para construir infraestructuras artesanales que sirven de laboratorios para el almacenamiento de insumos y para la fabricación de estupefacientes.

También aprovechan la condición económica de los campesinos a quienes mediante engaños y dadivas los convierten en colaboradores, para así, evadir el control de la autoridad.

Una vez terminado el proceso de fabricación, utilizaban tablados para cama, los cuales abrían y ocultaban el alcaloide en forma de lámina, que posteriormente y para su comercialización, los transportaban en camperos, para evadir el control de las autoridades.

Fuente: ANNP.