Una cosa es la que dicen y muestran las autoridades, y otra muy distinta la que viven los ciudadanos de a pie. Diariamente se reportan atracos y robos en la ciudad.

El caso de Salomé Buitrago, una estudiante de administración pública y residente en Ciudad Verde, va en contravía de lo que dicen las autoridades.

“El martes anterior venía de hacer un trabajo con mis compañeros. Yo llegué sobre las 8:30 p.m y me bajé como a dos cuadras de donde vivo. Había caminado unos 80 metros cuando dos jóvenes me abordaron, uno de ellos en bicicleta, sacaron un cuchillo y me amenazaron para que les diera el celular. Pues afortunadamente fue el solo susto y el robo de mi móvil, no me pasó nada, pero la inseguridad está terrible”, narró la víctima.

Casos como el de Salomé se presentan a diario en las calles de Soacha, pero las autoridades aseguran que trabajan diariamente para evitar que la delincuencia siga imperando en la ciudad.

El Observatorio de Seguridad de la Secretaría de Gobierno de Soacha asegura que viene haciendo un trabajo fuerte junto con distintas especialidades de la Policía Nacional.  “Se continúan realizando estrictos controles en diferentes puntos de Soacha con el fin de prevenir y contrarrestar delitos que afecten la convivencia y seguridad de la comunidad, desplegando también unidades en el transporte público”, aseguró un funcionario.

Y es cierto que hay puestos de control en algunos sitios de la ciudad, pero lo que la comunidad reclama es que sean permanentes. “Cuando los medios de comunicación hacen ruido o pasa algo grave, ahí sí se ponen las pilas, pero llega un punto en que se duermen y ahí es cuando la delincuencia vuelve y coge ventaja”, aseguró Brayan Fonseca, residente en Compartir.

La situación en Soacha no es fácil. La pandemia aumentó la inseguridad en las calles, el número de víctimas crece diariamente, todos los días llegan familias a engrosar los cinturones de pobreza, la cifra de venezolanos se incrementa, el expendio y consumo de drogas se fortalece y los grupos delincuencia están al acecho para involucrar menores de edad en diferentes delitos.

“La Policía siempre se quedará corta mientras en Soacha continúe ese crecimiento desmesurado de población, con el agravante que llega es gente pobre, a pedir y no a contribuir, y detrás de esas familias vienen jóvenes que se dejan atrapar de la delincuencia y la droga”, aseguró el abogado Juan Andrés Perdomo.

Otro problema, según los expertos, es que la Policía no está interesada en capturar al raponero o atracador que anda a pie o en bicicleta. “Ellos están detrás de grandes bandas delincuenciales y de microtráfico porque eso pesa más en sus hojas de vida y llama más la atención de los medios nacionales por el amarillismo que manejan”, agregó el abogado.

Mientras la estrategia de las autoridades no cambie y Soacha siga siendo municipio receptor de pobreza y miseria, la situación en sus calles empeorará, y serán los ciudadanos de bien los que seguirán siendo las víctimas de los delincuentes.

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