Karol Milagros Soto es una bebé de 13 meses que se encuentra recluida en la Clínica San Marcel de Manizales, pero que por la negligencia del sistema de salud de Colombia ha pasado por varios hospitales, entre ellos el de Soacha, sin lograr que la EPS Comparta responda adecuadamente por el tratamiento que requiere en sus pulmones.


Todo comenzó en la ciudad de Espinal Tolima cuando la menor ingresó para someterse a un tratamiento médico, pero según su padre, Iván Camilo Soto Orjuela, al entubarla le destrozaron uno de sus pulmones y posteriormente le entró sangre al cerebro. A partir de ese momento inició la odisea para Karol y su familia, recorriendo centros hospitalarios de Ibagué, Bucaramanga, Soacha y Manizales.

Durante mes y medio estuvo recluida en el hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué, de donde fue remitida a la clínica Cardiovascular de Colombia en Bucaramanga. Allí permaneció cinco meses y luego fue enviada de nuevo a Espinal debido al incumplimiento en los pagos por parte de Comparta. Pero el ‘paseo de la muerte’ no paró ahí. A Karol la remitieron otra vez a Ibagué, luego al hospital del Líbano, posteriormente a Soacha y de ésta última ciudad la enviaron a la clínica Materno Infantil de Ibagué. No contentos con tantos ir y venir, la menor fue trasladada al Hospital San Rafael de la misma capital del Tolima y de allí a la clínica San Marcel de Manizales, en donde actualmente se encuentra recluida en la unidad de cuidados intensivos.

El dictamen médico de Karol no es el mejor, ya que se encuentra en pronóstico reservado. Dicen sus padres que la menor tiene sus pulmones destrozados y requiere con urgencia varias intervenciones y un tratamiento especializado.

Pero como si fuera poco, a los padres de la menor se les agotó el dinero, razón por la cual han tenido que dormir en los pasillos de clínicas y hospitales. Su única esperanza es que Comparta cumpla un fallo de tutela del juzgado séptimo penal de conocimiento de Bucaramanga, el cual obliga a la EPS a cubrir todos los gastos ocasionados por los desplazamientos. Mientras tanto, Karol Milagros Soto espera en la unidad de cuidados intensivos de la clínica San Marcel de Manizales, que el sistema de salud del país decida qué hacer con su vida, si decide que la menor viva, o la condenan a muerte como ha hecho con muchos colombianos.