En cualquier andén, lote o esquina de la ciudad es normal ver la presencia de habitantes de calle. Sin embargo su aumento se nota más en determinadas zonas como San Mateo, Portalegre y en los alrededores del denominado Campo de los locos. Lo preocupante es que el municipio no hace nada para evitar su presencia.


Una de las zonas más marcadas por el aumento de esta clase de población es el sector de Villa Clara de la comuna dos.

A pesar de ser catalogado como uno de los barrios modelos en materia de seguridad, gracias a la implementación de todas las herramientas propuestas por la administración municipal, como alarmas, carpa de la policía, cámaras y enlace de la Junta con el comando de policía, la comunidad manifiesta sentirse incomoda e insegura, puesto que el aumento de los habitantes de calle impide a la gente hacer uso de los escenarios deportivos, como el parque de los locos.

La denuncia ya se había presentado en varias ocasiones; sin embargo el aumento de los habitantes de calle se sigue dando en el sector, amenazando con extenderse hacia los barrios circunvecinos como Nueva Portalegre, donde según la comunidad es frecuente observar a estos individuos consumiendo alucinógenos, especialmente pegante. Para los residentes del sector, el problema está llegando a niveles críticos.

Según los vecinos, el problema se comenzó a presentar desde la instalación de una fundación que, como principal objetivo se supone debería ayudarlos a reintegrarse a la vida social. Sin embargo, los residentes alegan que aunque están de acuerdo con la causa, la entidad no está haciendo el proceso debidamente, hecho con el que está perjudicando cada vez más a los habitantes del sector.

Fernando González, presidente de la Junta de Acción de Villa Clara, expresó:
“La fundación es reiterativa al argumentar que ellos responden de puertas hacia adentro, pero de puertas hacia afuera no, entonces lo que están haciendo es ocasionar una mezcla de habitantes de calle que duermen dentro del campo, y los adultos mayores que llegan a trotar. Esto sin duda conlleva a que la gente tenga una percepción de inseguridad y de desaseo, puesto que muchos de ellos reciclan sobre el campo, además la mayor parte de ellos consumen drogas ahí mismo sin importar la presencia de niños de colegios o clubes deportivos”, puntualizó.

Marcos Ruiz, transeúnte del lugar, relató un inconveniente que involucró a dos habitantes de la calle:

“Hace algunos días los alumnos del colegio General Santander estaban ingresando a clases y dos mujeres habitantes de calle atracaron y le quitaron sus pertenencias a una estudiante al frente del coliseo, posteriormente la policía las capturó pero lo único que pudieron hacer fue dejarlas en la fundación donde seguramente las dejaron salir más tarde”, contó.

Según el presidente de la JAC las denuncias de la comunidad han sido insistentes y pidió a la fundación que ejerza control sobre los habitantes de calle, “en vez de sólo ofrecerles alimentos y después dejarlos por ahí a la deriva”.

La Junta de Acción Comuna optó por hacer un llamado al ente correspondiente para que ejerza un debido control sobre la fundación para que desarrolle su labor de tal forma que no perjudique a la comunidad, ya que aunque la causa es noble, la negligencia a la hora de controlar a los habitantes de calle beneficiados está generando grandes perjuicios a los residentes de todo el sector, y la percepción de inseguridad de los barrios vecinos está en aumento.