El proceso de Scout para la inclusión sigue funcionando en el municipio de Soacha, pero necesita reconocimiento por parte del gobierno para continuar.

Desde el 2013 la líder social Carmenza Álvarez ha manejado proyectos de impacto comunitario en población de niños y jóvenes en el municipio, uno de ellos fue Mafeking, que trabajaba en la comuna 1, pero que por cambio de vivienda de los asistentes caducó.  

Hace 6 años la líder tiene a su cargo los niños de la Asociación de Scout  para la inclusión.  «Desde el departamento me propusieron coger el grupo de vigilantes del cielo, porque el director se iba a retirar, yo lo pensé mucho, pues tenía la experiencia, además me seguí capacitando y aquí estoy con un grupo de alrededor de 25 niños y jóvenes, quienes tienen discapacidades cognitivas diversas, pero que en el proceso han venido mejorando”, mencionó Carmenza.  

En este proceso, el éxito ha sido compartir unos con otros, ya que los padres y niños asisten a las actividades y trabajan en grupo, y esto ha sido ameno porque se cambió la metodología. «Los niños son felices en campo abierto, por eso hemos recorrido escenarios importantes del municipio, haciendo senderismo, caminatas, escaladas y charlas con expertos que les enseñan a sembrar matas y el ciclo de las mismas, aunque hay que repetirles la información, aprenden con agrado”, replicó la líder.

Por su parte, Jhon Chirivi, uno de los jóvenes que hizo parte del proyecto en sus inicios, manifiesta que es importante ser aceptados por los niños con otras condiciones cognitivas porque se fomenta el respeto y amor por las comunidades diferentes. “Estas actividades promueven valores importantes para el desarrollo integral del ser humano, porque al incluirse con esta población se crea compañerismo, los niños especiales tienes habilidades grandes, para ellos no existe lo imposible, solo lo hacen diferente y mejor, una sonrisa de ellos es el agradecimiento más generoso”.

Asimismo, los padres de familia agradecen a la señora Carmenza por su disposición para los encuentros que además crean reconocimiento del territorio, y que es a su vez una terapia ocupacional.

Aunque, Guardianes del Cielo sigue vigente, en la pandemia tocó frenar las actividades como exploradores, y también por falta de apoyo por parte de las entidades del gobierno municipal y departamental.