Esta semana terminan pruebas al vacío y luego con agua en la ampliación de la planta de tratamiento, que limpiará el 30 % de las aguas residuales de la ciudad. La ciudad ya tiene plazos concretos para cumplir la sentencia que la obliga a saldar su deuda con el río Bogotá. A las pruebas de la ampliación de la PTAR salitre, se suma que está casi todo listo para abrir la licitación que permitirá construir la PTAR Canoas, con lo que se completará el sistema de saneamiento que tratará el 100 % de las aguas residuales de Bogotá y Soacha.

Esta semana comienzan los ensayos para verificar la calidad de las obras de ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) del Salitre, que se espera entre en operación en septiembre del próximo año y en la que se tratará el 30 % de las aguas que se desechan en la ciudad. Actualmente, la planta trata al día casi 300 mil metros cúbicos de aguas negras, que producen cerca de 2,2 millones de personas, que viven entre las calles 80 y 119.

Hoy el proceso empieza cuando llega el líquido contaminado, en el que hay desde colchones, trozos de ropa, cuerpos de animales y hasta restos humanos, que quedan entre los primeros filtros de la PTAR. Luego se retiran los sedimentos, es decir, las partículas más pequeñas, para pasar a un último filtro de limpieza, que permite que sea vertida al afluente capitalino hasta con 40 % menos de materia orgánica y con una reducción del 60 % de sólidos suspendidos.

El avance en la PTAR del Norte se complementará con la construcción de la PTAR Canoas, una nueva planta de tratamiento, que estará en el sur de la ciudad y que no solo procesará el 70 % de las aguas residuales de Bogotá, sino el 100 % de las que produce Soacha, por lo que será el doble en tamaño de la planta Salitre y costará $4,5 billones, dineros aportados por Bogotá, el departamento y la CAR de Cundinamarca.

Su construcción estuvo detenida por casi ocho años debido a líos con el predio donde quedaría la PTAR. El año pasado todo se destrabó, cuando la administración distrital no solo logró rescatar las tuneladoras con las que se construyeron los interconectores y que quedaron sepultadas tras la suspensión del proyecto, sino que dejó en firme la licitación para la construcción de la estación elevadora, que permitirá conducir las aguas negras hasta la nueva planta de tratamiento.

El Acueducto, encargado del proceso contractual, creó una comisión de seguimiento a la licitación para la PTAR. Aunque ya se terminaron los diseños, si todo se logra en los tiempos establecidos, a finales del año se sabrá quién construirá esta obra. El reto es grande, pues es uno de los pasos para cumplir la orden judicial de salvar el río Bogotá, que por diferentes circunstancias se ha retrasado, pero que una vez se cumpla permitirá saldar la deuda ambiental con el principal afluente de la capital.

Fuente: Elespectador.com