El puente Ponce de León, ubicado sobre el río Soacha a la altura del barrio la Unión, fue edificado en el año 1889 para dar continuidad a la vía férrea que en algún momento fue la principal fuente de movilidad en el municipio. Actualmente se encuentra en total estado de abandono y los habitantes de la ciudad que lo conocieron en su mejor época, piden que sea tenido en cuenta para declararlo como patrimonio histórico.


Hasta el año 1975 el puente Ponce de León representó un lugar importante para los habitantes de la Soacha de la época; según recuerdan los raizales que tuvieron la oportunidad de verlo en su mejor etapa, era el sitio preferido por los niños y jóvenes para saltar hacia el que para entonces era un Río Soacha con agua cristalina y que aún conservaba pequeños peces y cangrejos.

“El puente era un referente para el entretenimiento de los más jóvenes, pues gracias a su altitud y a la profundidad del río, que para entonces era un afluente admirable, jugábamos a hacer clavados y después salíamos varios metros más adelante. Tuvimos la oportunidad de usarlo para pescar, y aunque parezca difícil de creer, el río tenía unos pequeños peces y cangrejos. Para los que vivíamos cerca, el encuentro en el Ponce de León, después de estudiar, era sagrado”, relató Rafael Peñaloza, habitante nacido en Soacha.

Pese a su admirable construcción, la cual aún se conserva intacta, el olvido y la contaminación del Río Soacha lo han convertido en un refugio para delincuentes y habitantes de calle, quienes ocasionalmente descansan bajo la estructura, aunque también lo usan para esconderse y sorprender a los transeúntes durante las noches.

“El puente tiene consigo una placa conmemorativa que data de la misma fecha en la que fue construido; la placa se ubica en la parte inferior derecha del mismo y aunque aún sigue ahí, ya no es posible observarla, puesto que la maleza y la suciedad la han cubierto totalmente, al tiempo que los estragos de los vándalos han dañado el aspecto de la roca con la que fueron edificadas las bases del mismo, terminando de arruinar su aspecto”, describió William Romero, residente Raizal del municipio de Soacha.

Para los habitantes de antaño interesados en la restauración del puente, que gracias a sus 127 años y bella estructura, la importancia que el mismo representa sigue trascendiendo en las mentes de aquellos que alcanzaron a disfrutar tardes y días completos, porque era “la base de clavados de los muchachos y el sitio perfecto para pescar”, de tal manera que de una forma modesta el paso de la vía férrea se convirtió en el actual logo de la Junta de Acción Comunal del barrio La Unión.

“Lamentablemente el entorno que hoy día lo rodea tampoco es digno de admirar. Sobre el puente está la carrera quinta, que pasó de ser la vía férrea de Soacha a una trocha llena de basura, escombros y residuos; por debajo del mismo, un río convertido en un caño lleno de sedimento y desechos, que es el desagüe de decenas de barrios y urbanizaciones, que como resultado termina representando un terrible riesgo para la salud, acompañado por una ronda que le ha servido a los ladrones para esconderse y sorprender a las personas para quitarles sus pertenencias”, aseveró Romero.

Sin importar el difícil contexto que acompaña al puente, los admiradores coinciden en que el valor histórico que tiene debe ser una razón más que suficiente para que mediante la voluntad, tanto de la administración municipal, los líderes del sector y la misma comunidad, sirva para recuperar al Ponce de León y su entorno, recordando la importancia de salvaguardar el patrimonio del municipio y de inculcar sentido de pertenencia por Soacha en los más jóvenes.

Para terminar, el llamado de la comunidad es evidente, esperan que la gestión que se realizará ante la administración municipal dé resultado y permita declarar el puente Ponce de León como patrimonio histórico de Soacha. Así mismo aspiran a que la recuperación, tanto del tramo de la Carrera 5 que lo atraviesa como del Río Soacha, sirvan para iniciar un proceso de recuperación de todo su entorno.