Habitantes de León XIII primer sector aseguran que el puente de acceso a la estación de servicio de Transmilenio se ha convertido en una pesadilla para ellos, puesto que argumentan que la situación de desaseo y desorden que lo rodea ha generado un preocupante aumento de la delincuencia.


A pesar de la importancia que representa el puente para el sector, debido a su afluencia, se ha transformado, según los habitantes, en un foco para los ladrones. La principal causa a la que residentes y dueños de establecimientos públicos cercanos a la estructura atribuyen su estado, es la falta de iluminación.

Nubia Cárdenas, dueña de una droguería del sector, describió los principales problemas que hay alrededor y sobre el mismo puente:

“En primer lugar el puente después de las cinco de la tarde es muy inseguro porque no tiene alumbrado, es un foco para los ladrones, la falta de unos baños públicos ha provocado que la gente convierta el puente en un inodoro y la presencia de los vendedores ambulantes es el causal del desorden que se genera ahí, puesto que ellos son los principales responsables del aumento de las basuras al lado del mismo”, manifestó la residente.

Precisamente, de acuerdo con la comunidad, los malos olores producidos por el mal uso del puente, mediante su utilización como baño público, han generado detrimento en la salud de quienes transitan por el lugar frecuentemente, especialmente jóvenes y niños estudiantes, inscritos a tres instituciones educativas cercanas al puente. La razón del detrimento de la salud es la propagación de bacterias, infecciones y enfermedades transmitidas a través del fuerte olor.

Los habitantes aseguran que el control que las autoridades están haciendo sobre el puente es ineficiente, puesto que siempre que se acercan a hacer el desalojo, los vendedores se percatan, empacan y se van; sin embargo pasados diez minutos de la actuación de la policía, Secretaría de Gobierno y de Salud, todos regresan al sitio en el que estaban ubicados.

Así lo asegura, Jazmín Reyes, residente cercana al puente: “La policía viene, da una vuelta, los espanta y se van, pero los vendedores regresan a los diez minutos. Todo vuelve a estar igual en tan poco tiempo porque las autoridades no hacen presencia constante, parece que vinieran a hacer una función de pantallazo sacándolos en el momento y se retiran. Ese tipo de actuaciones no funciona, ni aquí ni en ninguna parte”, resaltó.

Cansados de la situación, los residentes y transeúntes aseguran que hace falta un trabajo de monitoreo constante que evite la ubicación de los vendedores públicos, quienes generan el aumento de las basuras al lado del puente, al tiempo que, según la comunidad, también son los responsables de los malos olores, debido a que no tienen dónde hacer sus necesidades durante las jornadas de trabajo.

Respecto al tema de las basuras en el puente, de acuerdo con la comunidad, si bien la entidad de aseo encargada de mantener limpia la estructura pasa en los horarios establecidos, no siempre la limpia por completo, hecho que motiva a las personas a seguir arrojando basuras sobre la misma, situación que genera un cúmulo de desechos.

En respuesta a las observaciones de la comunidad, el secretario de gobierno, Giovanny Ramírez, detalló: “En pro de mejorar la percepción de seguridad en todo el municipio, el próximo mes instalaremos cincuenta carpas de la policía dotadas con todas las herramientas necesarias para prestar este servicio, de las cuales habrá destinada una para cada uno de los puentes peatonales de Soacha, así controlaremos la problemática de la invasión de espacio público y el cuidado de los mismos”, finalizó.