Por: John Hernández

Júbilo y elogios deberían ser los sentimientos que nos embargasen al recordar cómo desde hace 200 años, los integrantes del Ejército Patriota batallaron por la libertad e independencia en los campos neogranadinos, incubando a su paso una generación castrense, cuna de nuestro glorioso Ejército Nacional, que irrigó de republicanismo a seis naciones bajo la premisa del imperio de la Ley y la muerte a la tiranía. Lamentablemente, estas efemérides han pasado a un segundo plano por la deshonra de quienes no sienten el peso de este legado en el uniforme que visten.

Resulta inquietante escuchar el recelo y tristeza con que medios de comunicación, personas del común e incluso familiares, expresan su sensación de que en el Ejército Nacional, priman más los intereses personales, económicos o políticos que los objetivos institucionales que soñamos cumplir quienes juramos con nuestra vida ante Dios y la Bandera. Y no es para menos, nuestro Ejército Nacional, pilar que ayuda a sostener la democracia colombiana, ha debido dedicar durante los últimos meses un largo y costoso tiempo en defender su imagen de serias acusaciones producto de la mala planeación y orientación que nacieron en la comandancia del general Alberto José Mejía.

No es un secreto en las filas de la institución el agazapo de corrupción que se vivió en las diferentes guarniciones donde este general fue comandante, con el agravante que dichas acciones siguen aún ocultas para los organismos de control y la ciudadanía, rodeando paradójicamente de majestad a quien edificó bajo la vileza, sin que logre aún ser expuesto a la luz pública. Sujetos con este talante y desprecio por la moral pública no pueden estar, ni comandar las unidades de un ejército como el colombiano.

Por el espíritu de legalidad que rodea al actual gobierno, el señor Presidente debe ser tajante en estos menesteres. Es inconcebible que después de tantas denuncias del actuar disoluto del General Mejía, no se hayan tomado acciones sancionatorias ejemplarizantes, y aún más, oficiales de su círculo cercano sigan tomando decisiones que apremian la moral de la tropa. De continuar esta situación, seguirán agrietándose las divisiones y pugnas al interior de la Institución más querida por los colombianos.

Nuestro glorioso Ejército, fue y está integrado por miles de colombianos en sus más de 200 años de historia, librando a lo largo de estos tiempos duras batallas en las que ha forjado su honor, su gloria, su respeto, su admiración, pero sobre todo su legitimidad. Todo ello no fuese posible sin el amparo de un mando y control impecable e implacable contra la corruptela de hombres como el General Nicasio Martínez Espinel. Basta decir que más temprano que tarde, se ha de reivindicar el buen nombre y el honor militar de este comandante de quien se puede predicar el esfuerzo, la dedicación y pulcritud en los que guio con una conducta ejemplar sus más de 35 años de servicio, hoy mancillados por contubernios a los que en su mandato combatió.

Los miles de conciudadanos que desde tiempos de la independencia han formado parte de la institución, ofrendando hasta su vida para defender los intereses de la nación, abogan por que se limpie la imagen de los hombres rectos que la han dirigido, se castigue con justicia a quienes le han causado daño y se oriente bajo la lucidez de hombres conscientes de su legado y su rol histórico a la altura de los tiempos. El Glorioso Ejército Nacional se lo merece.

CR. (Ra)  John Hernández Méndez

Ingeniero Civil, Profesional en Ciencias Militares, Especialista en Administración de Recursos Civiles y Militares, Especialista en Seguridad y Defensa, Magister en Gestión del Riesgo y Desarrollo. Capacitado para desarrollar estrategias de Defensa y Seguridad Nacional articuladas con el ambiente geopolítico a nivel regional y mundial, de la misma manera desarrollo de estrategias para administrar de manera efectiva los recursos operativos y de funcionamiento. Actualmente se desempeña como Director General de la multinacional Cristanini, compañía dedicada a desarrollar equipos y sistemas CBRN o NBQRE con certificación OTAN.

Director General Cristanini para América.