A pesar de los llamados que la comunidad ha hecho en repetidas ocasiones a la Secretaría de Salud para que fumigue las áreas verdes y zonas públicas del conjunto, la proliferación de roedores en San Carlos es constante, causando desespero e inconformismo entre sus habitantes.


Francisco Cruz es uno de los tantos residentes de San Carlos que están desesperados por cuenta de la proliferación de roedores que amenazan con causar una emergencia sanitaria y se constituyen en un verdadero peligro para los niños que diariamente caminan por los senderos del conjunto residencial, y también en una incomodidad para los adultos, quienes aseguran que les ha tocado aprender a convivir en medio de estos animales.

“Tuve que hacerme a un gato para que los ratones no se entraran a mi casa porque vivo en un primer piso y es común ya verlos pasar muy rápido de un lado a otro, además uno va caminando y salen de la nada y hasta nos asustan, en especial a las mujeres. Cuando es de noche es peor porque aprovechan que no hay mucha gente para merodear por las zonas verdes y no falta el desprevenido que pega el grito cuando ve uno de ellos”, expresa el habitante.

Al igual que Francisco, varios vecinos han tenido que conseguir gatos para que los roedores no invadan las viviendas y se constituyan en una amenaza para la salud pública de los residentes. Sin embargo, el trabajo de la administración del conjunto para contener esta plaga es insuficiente, si se tiene en cuenta la extensión de la urbanización y la presencia de terrenos en los que se dejan residuos que son propicios para el desarrollo de estos animales.

“No puedo dejar veneno porque tengo dos niños y un perro que podrían ingerirlo, entonces imagínese a lo que uno se expone. Incluso no podemos dormir tranquilos por temor a que se entren a la casa y se nos metan hasta debajo de las cobijas, como ya me pasó una vez en la que casi me da un “patatús”, dijo la señora Laura Sabogal, vecina de San Carlos.

Cabe anotar que este problema ya se había denunciado por parte de algunos residentes de la zona, pero aún no se ha dado una solución definitiva por parte de la Secretaría de Salud municipal, entidad que tiene la responsabilidad de fumigar por lo menos las zonas públicas en donde se reproducen los ratones. Además, la administración del conjunto, a pesar de haber efectuado algunas fumigaciones, especialmente en los chuts de basura, no tiene los recursos suficientes para desinfectar las áreas comunes, al menos así lo afirman las personas consultadas.

“Yo puse el apartamento en arriendo, pero la verdad es muy difícil que la gente se amañe en un sitio así, donde la tranquilidad de las personas se ve amenazada por estos animales que son portadores de enfermedades y que a nuestros niños los pueden infectar, todo por el descuido y la falta de acción de la administración y el descuido de las personas que botan basura sin pensar en las afectaciones que pueden ocasionar a los demás”, concluyó Paola Fernández, vecina del sector.